El presidente del BBVA, Francisco González, que ha participado en la Conferencia Internacional de ABC sobre Europa y América, ha dejado claro durante su exposición que parece inevitable que el Estado intervenga en algunas entidades con problemas con el propósito de reducir al máximo los efectos negativos de la crisis económica que padecemos y proporcionar así una mayor aceleración de la recuperación.
Ha insistido, además, en que para llevar a cabo estas medidas hay que utilizar el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) para sanear las entidades, si bien, y esto es muy importante también, FG insistió en la necesidad de que las ayudas sean temporales y condicionadas siempre a un plan real de reestructuración de la entidad.
Ha dejado claro también que un banco responsable no puede conceder créditos más allá de lo que la prudencia exige, pues si no fuera así haría un flaco favor a sus clientes y comprometería su propia solvencia y el futuro de sus accionistas.
En este sentido, FG insistió en que sólo sobrevivirán las entidades que puedan mantener su solvencia y que la crisis que padecemos en la más grave desde la Gran Depresión y que nadie conoce su duración y profundidad.
Si se acepta la opinión apuntada por FG, todo parece indicar que la toma de decisiones debería hacerse con rapidez, para que no ocurra como con el Citi Bank, que, ante su situación actual, la Administración estadounidense está estudiando la posibilidad de tomar el 40 por ciento de su capital.
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