Colas y colas. Cerca de 6.500 personas visitan a diario el Museo Reina Sofía para ver la exposición de Dalí. Es ya, de hecho, la muestra más visitada en los 27 años de historia del centro de arte madrileño. Es tal la afluencia de gente que hasta resulta difícil ver las doscientas obras, algunas de ellas inéditas, aseguran los visitantes.
El Museo Reina Sofía de Madrid está desbordado con la exposición de Dalí. “Ha superado nuestras expectativas. Es la exposición más visitada en la historia del museo”, explica aún incrédula Berta Sureda, directora de Actividades Públicas del centro. Tanto es así que han aumentado entre un 20% y un 30% la facturación, según informan agencias de noticias.
Los comercios de la zona lo han notado, sobre todo la hostelería. En sus 27 años de historia, el Reina Sofía no había experimentado tanta expectación por una exposición. Y es que la particular mirada de Salvador Dalí ha conseguido no solo llenar las salas, sino también revitalizar la hostelería. Los camareros de ´El brillante´ confiesan que “la empresa se había llegado a prescindir de algún empleado, uno, dos, tres… y han decidido esperar hasta septiembre”. En la misma línea se expresan los trabajadores del ´Sanabria´. “Éramos cuatro, y han tenido que contratar a más personas para hacer fretne a la demanda que ha habido”.
Esta exposición se propone revalorizar al Salvador Dalí como pensador, escritor y creador de una particular visión del mundo. Tomando como punto de partida su método paranoico-crítico, la muestra supone un recorrido por su trayectoria que se proyecta hacia el pasado y el futuro.
A través de una selección de más de doscientas obras (pinturas, esculturas, dibujos…) que se presentan organizadas en once secciones y siguiendo un cierto orden cronológico, esta exposición propone repensar el lugar que ocupa Salvador Dalí en la historia del arte del siglo XX, planteando que la importancia de su figura y de su legado va más allá de su papel de artífice del movimiento surrealista.
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