Política

Ha llegado el momento de tomar decisiones

Las elecciones en el País Vasco, hace una semana, le han situado en el debate político que poco a poco, lejos de aclararse, se va confundiendo un poco más. Ayer acudió a la polémica el propio presidente del gobierno.

El Comentario
Hace poco menos de 24 horas que el PNV, que aspira a designar el Lehendakari, finalizaba su ronda de conversaciones con el resto de los partidos. El último en sentarse con los nacionalistas fue el PP. Cruce de palabras inútiles, por ahora, porque el PP ya ha dicho que ellos quieren un gobierno con los socialistas para cambiar la orientación del País Vasco.

Antonio Basagoiti ofrece de manera constante un acuerdo al PSE, que parece estar sordo. No hay contestación. A veces da la sensación de que Patxi López anda buscando otra salida distinta a la que representa una coalición sólida con el PP, pero no lo quiere decir para no cerrarse una puerta que, a medida que pasa el tiempo, se hace imprescindible para acceder a la Lehendakaritza.

En estas, el PNV mira y no encuentra, porque por más que busque sus aliados naturales, bueno naturales no, sus aliados de estos años anteriores, no suman suficientes apoyos para llevar a Ibarretxe a la presidencia del gobierno vasco.

Así que todo lo que ha habido hasta el momento es humo y un canto al sol. Patxi López no puede llegar a ningún lugar si no tiene el apoyo del PP y el PNV tampoco si tiene enfrente al PSE y al PP. Visto así se antoja un análisis sencillo: el PP está en todos los caldos. O cuentan con los populares o no hay nada que hacer. Sus trece escaños nunca han tenido tanto valor. ¿dónde está el problema?. En sitios diferentes. El historial de enfrentamientos entre el PNV y el PP, en los últimos años, hace poco probable una aproximación que, dicho sea de paso, no sería ninguna locura, si el PNV abandonase la ambigüedad en la que se ha instalado y aceptase la situación estatutaria actual.

El PSOE se enfrenta a sus propias incoherencias desde que llegó al gobierno del Estado. A Rodriguez Zapatero le cuesta trabajo reconocer ahora la importancia real de mantener acuerdos con el PP, después de lo que ha caído desde que en 2003 firmase el acuerdo de Tinell en el que se comprometía a no pactar con los populares, para satisfacer a ERC y conseguir que apoyasen un gobierno con Pascual Maragall de President de la Generalitat. Y otra cuestión que no es baladí. ZP puede albergar miedos acerca de la solidez que pueda conseguir el partido de la oposición desde una perspectiva nacional, si el PSOE, que tanto le ataca, le habilita en un lugar tan importante como en la formación de un gobierno en común.

Y en medio de todo esto un PP que se va consolidando como una fuerza real de trece escaños de oro, situados entre unos y otros que, o cuentan con él o ninguno de los dos llegará a la Lehendakaritza. ¡Cuantas dificultades….!, cuantos prejuicios….!, cuantos complejos absurdos….! ¿y los ciudadanos que?. Ellos han querido esto.

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