Al menos 15 de los 28 estados federados de la Unión India, en una zona que va del este al sureste del país, son escenario desde 1967 de ataques de rebeldes maoístas. En total, 165 de los 600 departamentos, a distintos niveles, están bajo influencia de estos guerrilleros de extrema izquierda.
Por las elecciones legislativas
Casi 150 millones de indios que votaron en la primera etapa de las elecciones legislativas desafiaron la amenaza de múltiples insurrecciones -maoístas, islamistas o regionalistas- que ensangrentan un tercio del territorio indio.
Al menos 15 de los 28 estados federados de la Unión India, en una zona que va del este al sureste del país, son escenario desde 1967 de ataques de rebeldes maoístas. En total, 165 de los 600 departamentos, a distintos niveles, están bajo influencia de estos guerrilleros de extrema izquierda.
Se trata de la peor amenaza para la seguridad nacional, declaró en 2006 el primer ministro indio, Manmohan Singh, que espera seguir en el cargo al término de estas legislativas, el 13 de mayo.
En la primera etapa de las elecciones, el jueves, en que 143 millones de votantes eran llamados a las urnas, los rebeldes maoístas mataron a dos civiles, nueve paramilitares y cinco responsables electorales en el este del país, en varios ataques perpetrados en los Estados de Jharkhand y de Chhattisgarh (este), bastión de la insurrección maoísta, y en el vecino Bihar. En 2007, los enfrentamientos con los rebeldes maoístas causaron más de 800 muertos en el país.
El movimiento maoísta indio, con 9.300 combatientes oficiales, está formado por numerosos grupúsculos. Uno de los más importantes es el Partido Comunista de la India Maoísta (PCI-M), clandestino y creado en 2004 tras la fusión de dos organizaciones.
En marzo de 2007 asesinó a un diputado de Jharkhand en la Asamblea de Nueva Delhi y para estas legislativas hizo un llamamiento al boicot. Según los rebeldes, ellos luchan contra los grandes terratenientes rurales y las empresas mineras, para defender a los campesinos sin tierra y a las tribus.
La Cachemira india (norte) también sufre desde 1989 una insurrección separatista, dirigida por grupos armados islamistas, la mayoría de ellos procedentes de la Cachemira paquistaní, que luchan contra “la ocupación india”. El conflicto ha causado oficialmente 47.000 muertos.
Una parte del estado de Jammu-y-Cachemira votaba el jueves -bajo la vigilancia de miles de soldados, paramilitares y policías- con miedo de posibles represalias de los musulmanes separatistas. “Las elecciones son siempre el objetivo para militantes islamistas. Estamos convencidos de que intentarán perturbar el proceso electoral”, advirtió el primer ministro de este estado, Omar Abdulá, un joven musulmán proindio.
Todas las elecciones en la Cachemira india son boicoteadas por las células islamistas independentistas.
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