Política

Insulza y Derbez hicieron tablas

Más allá de quien gane, Washington, al bajarse Flores de su candidatura, tendrá que conformarse con el menos malo.

EDITORIAL
La elección del nuevo secretario general de la Organización Estados Americanos
(OEA) se pospondrá hasta nuevo aviso, tras el inédito empate en cinco ocasiones
entre México y Chile, anunció hoy una fuente del organismo.

Previamente,
el ministro chileno José Miguel Insulza dijo que no se retiraría de la
competencia, luego de empatar en cinco votaciones consecutivas por la secretaría
general de la OEA, en un proceso que ahora los cancilleres tratan de encontrar
un rumbo “lo menos traumático” posible para la agobiada
organización.

Insulza, y el canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez,
consiguieron 17 votos cada uno en cada oportunidad en que se requirió el
pronunciamiento secreto de los 34 países que conforman el organismo.

Con
este empate, la OEA mantiene su futuro bajo un signo de interrogación. Sin
embargo, dos bloques han quedado bien perfilados luego de la renuncia de
Francisco Flores. Por un lado, el centro-derecha Derbez obtiene los votos que
cayeron del lado de Flores: Nicaragua, Guatemala, Estados Unidos y El Salvador,
más otros que no se revelaron todavía. Insulza, por su lado, se apoya el
hemisferio izquierdo de la región, aunando el sostén electoral de Venezuela,
Uruguay, Argentina, Brasil, Ecuador y otros.

Más allá de quien gane,
Washington no podrá ver cumplida su aspiración de tener en como secretario
general a Flores y tendrá que conformarse con el menos malo, que en este caso
sería Derbez.

Éste podría fortalecer los tratados de libre comercio con
EEUU y establecer mejores relaciones de la región con Asia. Si gana Insulza,
habrá que tolerar los flirteos con Chávez y hasta quizá la propuesta de pedir el
retorno de Cuba a la OEA.

Lo importante de cara al futuro es que la OEA
debe asumir el papel de liderazgo que esperan los diplomáticos y politólogos
latinoamericanos, para desarrollar soluciones reales a los requerimientos de los
pueblos más pobres del continente.

Por eso algunos quizá tengan razón al
recomendar que la OEA debería salir de Washington DC, donde no es más que una
sombría oficina pegada a los ministerios del gobierno de EEUU, y buscarle una
nueve sede donde su peso geopolítico se haga sentir en mayor forma.

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