La administración Obama, en su ansiosa búsqueda de un acuerdo sobre el programa nuclear de Irán, está ahora dando señales de que relajará las sanciones contra este país, que fueron las que al final obligaron a Teherán a sentarse a la mesa de negociación.
El pasado jueves 7 de noviembre, el secretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney, comentó que la administración Obama está considerando rebajar algunas de las sanciones para avanzar más en las negociaciones con Teherán.
De hecho, la Casa Blanca ya ha elegido aligerar la carga de las sanciones a Irán, al ralentizar la puesta en marcha de las sanciones existentes y retrasando una legislación del Congreso que impondría otras nuevas. Eli Lake y Josh Rogin informaron en la web Daily Beast del día siguiente de que la administración empezó a suavizar las sanciones después de la elección en junio de Hasán Rohani, ralentizando el ritmo de designación de las empresas pantalla, las personas, los buques y las aeronaves que violaban las sanciones.
La administración también ha cabildeado en el Congreso con el fin de posponer nuevas sanciones que eviten perturbar la actual ronda de negociaciones con Irán. Sin embargo, la perspectiva de unas nuevas sanciones mejoraría la influencia de Estados Unidos en las negociaciones con Irán e incrementaría las probabilidades de que se pueda negociar un acuerdo aceptable con el recalcitrante régimen de Teherán.
Relajar la presión económica sobre Irán durante la negociación tampoco sería inteligente ya que le da a Teherán un incentivo para alargar las conversaciones o alcanzar un acuerdo provisional que conserve sus opciones nucleares, a la vez que impide nuevas sanciones de Estados Unidos y Occidente.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, tenía esto en mente cuando denunció el 8 de noviembre los detalles más sobresalientes de un posible acuerdo provisional con Irán como un “muy mal acuerdo” que Israel “rechaza totalmente”.
Arabia Saudita también ha expresado su alarma por la suave política de la administración Obama hacia Irán. Supuestamente está cubriéndose las espaldas y llegando a un acuerdo para adquirir armamento nuclear a Pakistán, cuyo programa nuclear cuenta con una fuerte financiación.
Las cada vez más numerosas señales de que la administración Obama se conformará con un mal acuerdo nuclear con Irán no sólo incrementan la probabilidad de que Arabia Saudita y otros países reaccionen con un alza de la proliferación nuclear; también incrementa las posibilidades de una guerra entre Israel e Irán.
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