Irán y Siria, dos de los países a los que Estados Unidos considera parte del “eje del mal”, han anunciado que formarán un frente común para afrontar los desafíos y las amenazas. A pesar de ello, Estados Unidos e Israel contraatacan y acusan a Irán de esconder un programa nuclear dirigido a la adquisición de armamento no convencional, y a Siria de ser uno de los primeros países en promover el terrorismo internacional.
Tensa calma en Beirut
Irán y Siria anunciaron que van a integrar un frente común para responder a las presiones y amenazas del exterior.
“Estamos listos a ayudar a Siria a todo nivel para enfrentar las amenazas”, señaló el vicepresidente iraní Mohammad Reza Aref, tras un encuentro con el primer ministro. Estamos dispuestos a ayudar a Siria en todas las causas para enfrentarse a amenazas”, dijo el vicepresidente iraní, Mohamad Reza Aref, tras una reunión con el primer ministro sirio, Naji al Otari, en Teherán.
Otari señaló que la reunión “que se celebra en este momento delicado, es importante, especialmente porque Siria e Irán se enfrentan a varios desafíos y es necesario construir un frente común”.
La situación en la zona se ha recrudecido tras el asesinato del ex primer ministro libanés Rafia Hariri y la posterior llamada a consultas de su embajadora en Siria por parte de los Estados Unidos.
El Gobierno de Bush no ha acusado expresamente a Damasco de estar detrás del atentado que mató a Hariri y otras 16 personas, pero su retórica indica que considera responsable a Siria, país que controla de facto lo que ocurre en la política libanesa.
Por otro lado, EEUU acusa a Irán de ocultar un programa nuclear secreto dirigido a la adquisición de armamento no convencional y de ser “el principal patrocinador del terrorismo”, como lo definió Bush durante el discurso del Estado de la Unión el pasado día 3.
La secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, sustituta de Colin Powell al frente del Departamento de Estado, afirmó a primeros de enero la amenaza que constituía este país, aunque aseguró que EEUU no contemplaba un ataque “de momento”.
Estados Unidos aumenta la presión
Tal cual informaba DiarioExterior, Estados Unidos llamó a consultas a su embajadora en Damasco y advirtió al gobierno sirio que las relaciones entre ambos países se están deteriorando tras el asesinato del ex primer ministro libanés, Rafik Hariri.
Antes de abandonar territorio sirio, la embajadora Margaret Scobey entregó una carta con un duro mensaje en el que Washington expresa su “profunda preocupación” por el atentado.
En conferencia de prensa, el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, explicó que el llamado a consultas de la diplomática en Siria obedece a que Damasco “no provee seguridad a Líbano”. Boucher condenó el ataque y lo calificó como un “incidente horrible”.
Por su parte, la secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice, explicó que el gobierno estadounidense no está señalando culpables. Sin embargo, aseguró que la presencia de las fuerzas sirias han provocado la desestabilización del Líbano. Rice manifestó su esperanza de que Siria trate de mejorar sus relaciones.
ONU pide el retiro de tropas
Previamente, el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, dijo que debe avanzarse más en el retiro de tropas sirias de Líbano.
Annan dijo a la prensa que recientemente envió al presidente de Siria, Bashar al-Assad, una carta instándolo a cumplir con la resolución 1559 de la ONU, la cual exige poner fin a la intervención extranjera en Líbano y el retiro de las fuerzas de otros países.
Siria tiene más de 10.000 solados desplegados allí. El ministro del Interior libanés, Suleiman Franjieh, informó que las primeras investigaciones sobre el atentado que le costó la vida a Hariri indican que se trató de un atacante suicida. Las autoridades de Líbano pusieron al ejército en alerta.
Fuentes militares señalaron por medio de un comunicado que se ha “ordenado una movilización general de todas las unidades del ejército y elevado al nivel máximo su estado de alerta” para “salvaguardar la estabilidad”.
Tensa calma
Se informó que en Beirut reina una “tensa calma”, con intensos patrullajes y el establecimiento de puestos de control, mientras se observan tres días de duelo oficial por la muerte del ex premier Escuelas, bancos y negocios permanecen cerrados, mientras que en las mezquitas ya han comenzado las plegarias de duelo.
“Lo que es más impresionante es la soledad de las calles, la gente tiene miedo”, señaló a la BBC el periodista Tomás Alcoberro, desde Beirut.
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