Israel fracasó en lograr todos sus objetivos en la guerra librada entre julio y agosto contra guerrilleros de Jezbolá en el Líbano, admitió el martes el jefe del ejército israelí, pero rechazó los pedidos de que renuncie.
Las autoridades israelíes aseguraron que 600 combatientes de Jezbolá murieron en la lucha
Al hacer un resumen de una investigación interna del ejército sobre la guerra, que concluyó con una tregua luego de 34 días, el jefe del estado mayor conjunto, general Dan Halutz, dijo que los soldados israelíes causaron considerable daño a Jezbolá, y mataron a “centenares de terroristas”.
Las autoridades israelíes aseguraron que 600 combatientes de Jezbolá murieron en la lucha. Sin embargo, la cifra no ha sido corroborada por fuentes independientes. Jezbolá ha admitido que murieron 250 de sus milicianos.
Halutz también reconoció que “no tuvimos éxito en reducir el lanzamiento de cohetes de corto alcance contra el norte de Israel hasta la tregua”. Jezbolá disparó unos 4.000 cohetes contra Israel durante la lucha. El ejército israelí lanzó bombardeos aéreos contra diferentes partes de Líbano, incluida la capital, Beirut, y el ejército dijo que había atacado objetivos e infraestructura de Jezbolá. Durante los ataques fueron destruidos puentes, y plantas eléctricas y de agua potable.
Atacamos los (cohetes) Katyushas, pero sin éxito”, señaló el jefe militar.
Halutz también dijo que sería un error declarar que uno de los objetivos militares era liberar a dos soldados israelíes capturados por Jezbolá. Sin embargo, al comienzo del conflicto, el ejército dijo que ese era uno de sus objetivos.
El líder del ejército, a quien algunos sectores de oposición han exigido su renuncia debido a las deficiencias en la guerra, dijo que ha decidido quedarse en el puesto “y corregir lo que deba ser corregido”. Dijo que renunciar sería “huir” y recordó que ninguno de sus superiores le ha pedido abandonar el cargo. Fuente: AP.
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