Política

Joschka Fischer, salpicado por un escándalo en torno a entrega de visados

El ministro de Exteriores alemán, Joschka Fischer, el político más popular del país, se encuentra en el punto de mira de la oposición democristiana. Ésta le acusa de permitir que sus subalternos relajasen, hace cuatro años, las condiciones para la concesión de visados en algunos países del este de Europa.

Es el ministro de Exteriores alemán
“Tengo la responsabilidad política de las posibles omisiones o los errores
cometidos por mis colaboradores,” dijo Fischer antes de entrar en una reunión de
su partido, Los Verdes. Joschka Fischer rompió así el silencio que había
mantenido durante las últimas semanas, en las que la oposición
cristianodemócrata y liberal le había estado reclamando pronunciarse al respecto
y le había acusado de querer escurrir el bulto, según informa la agencia
EFE.

Del caso se ocupa entretanto una comisión parlamentaria de
investigación, convocada a petición de la oposición y encargada de analizar si
la laxitud en la concesión de visados en el este de Europa, especialmente en
Ucrania, practicada a partir de marzo de 2000, condujo a que el crimen
organizado abusara de esta práctica.

Se estima que el decreto favoreció
la entrada en el país de un millón de personas procedentes del este con visados
turísticos. Asimismo, propició la afluencia de turistas ucranianos y rusos que
llegaron a Alemania en viajes baratos organizados en autobús por presuntos
estafadores, que camuflaron así una ola de inmigración ilegal.

El decreto
fue retirado a mediados de 2004, tras múltiples quejas de las propias embajadas
alemanas en el este de Europa que no podían hacer frente a la fuerte demanda de
visados y ante la evidencia de los múltiples abusos.

Fischer subrayó
ayer que, pese a lo ocurrido, seguía opinando que la decisión de entonces fue la
correcta, pues lo que se pretendía con el decreto era mejorar las condiciones
para los ciudadanos del este europeo, entre otras cosas, posibilitar la
reunificación familiar.

“No es cierto que el tráfico de personas o la
prostitución forzada haya empezado con el gobierno roji-verde”, señaló Fischer,
quien recordó que también la oposición cristianodemócrata defendió en su momento
una mayor flexibilidad en la concesión de visados.

El ministro, quien
aseguró estar dispuesto a comparecer en cualquier momento ante la comisión
parlamentaria, afirmó que tenía numerosas peticiones de la oposición en la que
se reclamaba mejorar las condiciones de entrada en el país a los ciudadanos del
este europeo.

El presidente de Los Verdes, Reinhard Bütikofer, recordó
que había sido el gobierno cristianodemócrata-liberal el que había introducido
las primeras mejoras en ese sentido.

Bütikofer se refirió al llamado
“carné de turista”, una especie de seguro introducido durante el gobierno de
Helmut Kohl, que expedía el club del automóvil de Alemania (ADAC) y que se hacía
cargo de los costes en caso de que el viajero enfermara o causara otro tipo de
gastos al Estado.

Sin embargo, los problemas surgieron a partir del
momento en que el ministerio de Exteriores concedió el permiso de expedir
seguros similares a una empresa privada, que luego se convertiría en una de las
protagonistas del escándalo, y que las embajadas sólo reclamaran ya este
documento para conceder el visado.

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