Diez días después de presentar su dimisión, el ex primer ministro pro sirio Omar Karamé fue designado de nuevo jefe del Ejecutivo por el presidente libanés, Emile Lahoud. Por otro lado, la Eurocámara aprobó un informe en el que considera que hay pruebas “irrefutables” de la actividad terrorista de la milicia chií libanesa de Hezbolá.
La Eurocámara apunta a Hezbolá
En cuanto hubo confirmado su designación, Karamé, cuya reelección está garantizada por 71 de los 78 diputados consultados por Lahoud, hizo un llamamiento a la creación de un gobierno de unidad nacional.
El anuncio de esta decisión política fue realizado por el portavoz de Lahoud, Rafik Shalala, y se produjo tras el encuentro del presidente con el presidente del Parlamento, Nabih Berri. Karamé no tardó en pedir a la oposición que se sume a su gobierno de unidad nacional y anunció que iniciará las consultas con los grupos parlamentarios a principios de la próxima semana.
“Las dificultades que todos conocemos no pueden hacerse afrontarse sin un gobierno de unidad nacional y salvación”, afirmó. “Extenderemos nuestra mano y esperaremos a ver lo que hace la otra parte”, continuó en referencia a la oposición. En este sentido, hizo un llamamiento al diálogo político y dijo que intentará formar un gobierno que incluya a todas las facciones. Asimismo, advirtió de “peligrosos resultados impredecibles” para la economía de Líbano si el vacío político y las protestas en las calles continúan.
“Por lo tanto, pido a todas y cada una de las fuerzas nacionales que tomen partet en un diálogo nacional sobre la mesa del gabinete y no pongo ninguna condición”, señaló. “No formaré un gabinete de un solo color”, prometió, y advirtió de que si la situación se deteriora hará “responsable a la parte que no participe en un gobierno de unidad nacional”.
Pruebas irrefutables de actividad terrorista
Por otro lado, el pleno de la Eurocámara aprobó hoy por 473 votos a favor, 8 en contra y 33 abstenciones, un informe sobre la situación en el Líbano en el que considera que hay pruebas “irrefutables” de la actividad terrorista de la milicia chií libanesa de Hezbolá.
Tras esta afirmaciones, los eurodiputados creen necesario que los Veinticinco adopten las “medidas necesarias para poner término a las actividades terroristas de dicho grupo”, lo que equivale a reclamar la inclusión de Hezbolá en la lista europea de organizaciones terroristas, una reclamación que hace Israel desde hace varios años.
El pleno pidió a Siria que no tolere ninguna forma de terrorismo, incluido el apoyo a las actividades de Hezbolá y de otros grupos armados. Una enmienda aprobada por amplia mayoría eliminó en esta frase el término “militares”.
Asimismo, el PE recordó “cuán importante” es que se aplique la resolución 1559 de Naciones Unidas para que las tropas sirias se retiren de Líbano, al tiempo que reclamó a Damasco que “se abstenga de toda injerencia en los asuntos internos” de su país vecino.
Si bien tomó nota de la decisión siria de replegar sus tropas antes de finales de marzo, pidió la “retirada total” de las tropas y los miembros de sus servicios sirios de inteligencia. “La celebración de un acuerdo de asociación con Siria y la evolución de la política europea de vecindad con respecto a este país debe basarse en el firme compromiso de Siria en ese sentido”, añadió la Eurocámara.
Miles de soldados sirios han comenzado la retirada?
Miles de soldados sirios han comenzado a abandonar el territorio libanés, según confirmó el ministro libanés de Interior, Abdel Rahim Murad, citado por la televisión Al-Yazira. El presidente sirio, Bachar al Asad, anunció el sábado una retirada gradual de todas las tropas de su país desplegadas en El Líbano, medida con la que intenta aliviar la creciente presión internacional.
“La primera fase del repliegue afectará a entre 6.000 y 7.000 soldados, la mayoría de los cuales cruzarán a territorio sirio. Ya ha comenzado y podría estar concluida en una semana o diez días”, explicó Murad.
El resto de los uniformados permanecerán acantonados en el valle oriental libanés de la Bekaa hasta que se ordene la eventual retirada definitiva.
El Ejército sirio, que entró en El Líbano en 1976 con un mandato de la Liga Árabe para mediar en la guerra civil libanesa (1975-1990), mantiene aún unos 14.000 soldados en el país vecino.
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