Política

La crisis económica amenaza con “disolver” el prestigio político de Lula

Las dificultades económicas en Brasil ponen en duda la capacidad de gestión del Presidente que cuenta con una popularidad inédita para un dirigente sudamericano. Sin embargo los analistas empiezan a detectar un “creciente descontento” sobre la forma en que el Ejecutivo está enfrentando la recesion.

La economía de Brasil no levanta cabeza
Lula tuvo la pasada semana unas desafortunadas declaraciones en presencia del dictador cubano, Raúl Castro, señalando que “la OEA debería pedir disculpas” por la exclusión de la isla del sistema de naciones democráticas. Lula afronta el final de su mandato con estos claroscuros de su política que, junto a la crisis, empobrecen su imágen.

Los analistas coinciden en que el declive en la economía “socavará la imagen” de un gobernante que resistió oleadas de escándalos a lo largo de su gestión, y poner en aprietos su capacidad de escoger a quien será su sucesor en las elecciones del 2010.

Las últimas encuestas de opinión -informe el Nuevo Herald- le otorgan al mandatario niveles de aprobación del 70 por ciento o más, cifras nunca antes vistas en el país más grande de América Latina.

El propio Lula, un eterno optimista, se ha empeñado en ponerle buena cara al mal tiempo venido de las turbulencias financieras en EEUU, Europa y Japón, y recientes cifras económicas indican que el país está bien posicionado para enfrentarlas.

“Puedo decirles a ustedes como presidente de la república que no hay ningún país en el mundo más preparado que Brasil, con más estabilidad. Tenemos reservas, tenemos mercado interno y tenemos una economía creciente”, manifestó Lula recientemente en la localidad norteña de Colinas de Tocantins, donde inauguró un trecho del Ferrocarril Norte-Sur.

El Herald afirma que las cifras parecen darle la razón. Horas antes de su discurso, el organismo oficial de estadísticas reveló que la economía brasileña creció 6.8 por ciento en el tercer trimestre del año, una cifra que sorprendió incluso a los más optimistas.

Lula también insistió en su discurso en que, solo en lo que va de este año, la economía brasileña generó 2.2 millones de empleos formales, y casi 11 millones en sus seis años de mandato.

No obstante, ha sido justamente el sector laboral el que dio los primeros indicios de que la crisis financiera internacional comenzó a impactar en Brasil.

La empresa minera Vale, una de las más grandes y poderosas de Brasil, anunció a fines de octubre el despido de 1,300 empleados, tras cerrar cuatro unidades de producción de hierro debido a una caída en la demanda y precios del mineral.

Tendencias similares se comenzaron a notar en los sectores automovilístico, financiero, construcción civil e inmuebles, en los que grandes empresas han anunciado despidos.

Para el analista Carlos Lopes, de la consultora Santa Fe Ideias, la población brasileña aún considera que el efecto de la crisis será leve en el país, y el gobierno le está apostando a la confianza del público para minimizar sus efectos.

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