Acaba de afirmar: “Hasta los ricos, yo creo que les conviene que gane Chávez. Piénsenlo bien, señores”. “¿A ellos no les conviene una guerra civil? No le conviene a nadie”.
Para Chávez es la farsa electoral que le permita ratificarse y mantenerse. Para los venezolanos es la oportunidad de superar de manera pacífica una larga noche de catorce años signada por el autoritarismo, la verborrea esquizofrénica, incompetencia, violación de Derechos Humanos, corrupción, inflación y escases de alimentos, la confrontación permanente y el miedo.
Hugo Chávez ha gobernado al estilo de los mandarines chinos de hace 25 siglos, mandando como señor y dueño, absolutista y despótico tratando de convertir a los ciudadanos en súbditos, imponiendo su voluntad y sus caprichos. Atropella a los adversarios, persigue a los opositores, restringe libertades y garantías, reforma a su antojo la Constitución.
Gracias, entre otras, a que los opositores le dejaron el camino abierto cuando en diciembre de 2005 se retiraron de las elecciones legislativas “Por falta de garantías”, Chávez se quedó con el Congreso en un 100%. Después, copó la justica, los tribunales electorales, ordenó persecuciones, judicializaciones, expropiaciones, impuso el acoso a los adversarios y retención de presos políticos, restringió la libre circulación de los propios venezolanos, les impuso candidatos a elecciones regionales y locales y, recientemente, ante el avance de la oposición para presentarse al legislativo, manipuló los distritos electorales y se quedó con dos tercios (2/3) de los escaños (98 de los 165) a pesar que la votación de su partido PSUV apenas ganó por menos del 1% a la oposición, la que solo obtuvo un tercio de los diputados (33 escaños).
Desató una carrera armamentista; tiene más de 100 mil integrantes de las milicias bolivarianas, armados con fusiles AK47 comprados a Rusia, se ha mostrado proclive defensor de las Farc y ha permitido que se les celebren homenajes a los exguerrilleros muertos por la acción de las Fuerzas Armadas de Colombia. Según informes de la ONU, Venezuela se convirtió en uno de los principales corredores del tráfico de drogas, e incluso se habla del “cartel de las estrellas” con altos generales comprometidos, que controlan zonas del narcotráfico en beneficio propio. Ha regalado petróleo y dinero venezolano a diestra y siniestra comprando amistades en países vecinos.
El año pasado tuvo en vilo al país buscando generar sentimientos de solidaridad, entre la gente que se ha beneficiado con sus “misiones” asistencialistas y pesar entre los “nini” (ni con Chávez, ni contra Chávez), con una supuesta afección de cáncer que al día de hoy parece haber sido toda una farsa, pues, de pronto, desapareció todo rastro y se encuentra en febril campaña.
Por su parte, la oposición luego de 13 años, fue unida en febrero pasado a unas primarias con más de 2 millones 900 mil electores, en las que ganó el actual candidato Henrique Capriles Randonsky. A pesar de las amenazas y advertencias del gobierno, la gente votó estimulada porque no era obligatorio entintar el dedo y la Mesa de Unidad no entregaría las listas de votantes. Obvio, el gobierno trató de hacerse a las listas, por lo que se vieron obligados a quemar los registros.
De tantos disparates, hace poco afirmó que “quien no sea chavista no es venezolano”, paradigmático de lo que en su megalomanía quisiera que se llamara la república bolivariana de “Chavezuela”.
Lo que se juega no es sólo interno sino externo. Adentro hay militares corruptos, políticos oportunistas, fanáticos chavistas, ciudadanos que reciben beneficios de asistencialismo, clientelismo y populismo -alrededor de una cuarta parte de los venezolanos, ocho millones aproximadamente-, consideran que no necesitan trabajar. Afuera, hay grandes intereses por la continuidad de Chávez en el poder, representados por sus amigos del ALBA; Lula ha dicho que “su victoria es nuestra victoria”, los Castro, Correa, Ortega, Cristina, Evo, y los nuevos “hermanos musulmanes” de Irán y hasta Putin quien anda feliz vendiéndole armas a Chávez.
Chávez no aceptó observadores electorales internacionales en estas elecciones inventando la figura de “acompañantes”, sólo para sus amigos de Unasur. El Centro Carter explicó que el acompañamiento consiste en invitar “a individuos extranjeros a observar las actividades relativas al día de la votación, mediante una presencia política mayormente simbólica”, mientras que la observación implica “evaluar el proceso electoral en su conjunto”.
Así las cosas, a semanas de las votaciones hay cuatro escenarios en lo que se podría llamar el futuro probable, en todos los cuales perdería la democracia venezolana y se atornillaría más el déspota y sus secuaces. En cualquiera de ellos Chávez se queda. Amenaza con hacer todo lo necesario, hasta una guerra civil si llegara a perder.
Sin embargo, siempre ha habido reacciones de la sociedad que han superado los más criminales y autoritarios gobernantes, pasó en Europa del Este, en el norte de África, con la Primavera Árabe. Venezuela no será la excepción, los venezolanos van a reescribir el futuro, se van a sobreponer, ya perdieron el miedo; los indecisos ya tomaron partido, están cansados. Sólo les mueve el coraje, la decisión y la creatividad, y la fuerza Armada no va a disparar contra los venezolanos.
Chávez también pasará. El 7 de octubre empieza el amanecer venezolano.
Escenario 1. Gana Chávez
Chávez obtendría una alta y contundente votación. Escenario descartado por el desgaste del gobierno, sus promesas incumplidas, y la acción sistemática de la oposición poniendo en evidencia las equivocaciones, desaciertos y abusos del régimen. Chávez cuenta con un voto duro basado en el asistencialismo que reciben dádivas del gobierno a cambio de lealtad, más las manipulaciones del día electoral. No se va a dejar quitar el poder así no más, y motiva a sus seguidores diciendo que va a llegar “a los diez millones de votos”. “¡Vamos rumbo al 70 % de la votación!” dice estar preparado para no tener sorpresas como en la última elección. Sin embargo, no sería descartable que a pesar de un emparejamiento resulte con datos sorprendentes.
2. Empate técnico
Votación con ligera ventaja para Chávez, que pareciera bastante probable según las tendencias de las encuestadoras y según el propio mandatario lo reconoce. Ha dicho que no ganará “cómodamente” a pesar de los inmensos gastos en publicidad, clientelismo y amenazas radiotelevisadas. Es un escenario no muy confiable, pues en casos de represión y amenazas en regímenes despóticos, la gente por miedo no revela sus intenciones de voto a las encuestadoras.
De todas maneras, la elección será controlada por oficiales chavistas, habrá zonas en que meterán miedo para que la gente no pueda votar, amenazas en el cierre y conteo de los votos -como se hizo el Nicaragua-, se cuentan los votos a puerta cerrada sin participación de la oposición y sin observadores internacionales.
3. Gana Capriles
Capriles obtiene un resultado a favor con una diferencia no superior a 5%. Otro escenario bastante probable según las tendencias. Capriles anda en una campaña pueblo a pueblo caminando y reuniéndose con la gente, aunque acaba de suspender una visita a un barrio de Caracas alegando que las bandas armadas afines al gobierno le estaban esperando para atacarlo. Chávez no reconoce ni entrega, Chávez se queda. Ya está advirtiendo que no acepta ninguna excusa presentada distinta de la oficial, ni de los resultados de encuestas “a boca de urna” (exit pool), que la oposición va a armar un show para acreditarse un triunfo. Bandas del gobierno impedirán votar a los opositores, oficiales del gobierno controlarán resultados en mesas de votación, escrutinio electrónico operado por el gobierno, más el CNE a favor del gobierno que se apresurará a anular mesas en que aparezca ganador Capriles.
4. Pierde Chávez
Chávez obtendría en este escenario una votación por debajo de la oposición muy superior al 5% desbordando cualquier previsión de control del aparato electoral, producto de una reacción de los ciudadanos que definitivamente superaron el miedo, no quieren más autoritarismo, y que los “ni-ni” reaccionan y votan. Igual, Chávez se queda. Después de todo lo hecho y los compromisos que tiene adentro y afuera no va a irse tan fácilmente. Van a salir los más de 100 mil armados a defender la “revolución” contra las pretensiones del imperialismo y sus esbirros. “La patria está en juego”, es posible que según las circunstancias hasta se llegue a nombrar una especie de Junta provisional de gobierno amiga que termine de consolidar el proceso de anulación, en la práctica, del proceso electoral, de la farsa chavista. Si la oposición reacciona van para reclamar su triunfo, van intentar reprimir y suspender toda clase de garantías. Incluso hasta las Farc, entrarían a apoyar a Chávez.
Amanecerá y veremos.
Javier Loaiza es editor del portal de información y análisis político nuevapolitica.net