Política

La ofensiva en Faluya inflamó el resentimiento antinorteamericano en Irak

Ha sido otro año sangriento para Irak, con miles de iraquíes muertos e infinidad de bajas en el ejercito estadounidense. La imagen de un prisionero iraquí encapuchado con cables eléctricos en las manos dio la vuelta al mundo y encabezó la serie de fotografías que desvelaron los abusos en la prisión de Abu Ghraib, cerca de Bagdad.

los hechos del 2004
Hasta la fecha, siete policías militares y un oficial de inteligencia han sido condenados en relación con las torturas. La venganza de Al Qaeda no se hizo esperar y los atentados han sido constantes a lo largo del año. La Administración provisional liderada por Estados Unidos traspasó el poder a un Gobierno interino iraquí encabezado por el chií Iyad Allawi, en espera de que se celebren las elecciones en enero.

Con la muerte, el pasado domingo, de tres Marines en la provincia de Al Anbar, en el oeste del país, el número de caídos en combate llegó a 998, 109 de los cuales murieron durante la invasión propiamente dicha (entre el 19 de marzo y el 30 de abril de 2003).

El 1 de mayo, el presidente estadounidense, George W. Bush, anunció oficialmente el fin de las principales operaciones militares en Irak. Desde entonces han muerto en combate 886 soldados y ters civiles del Ministerio de Defensa.

Según un recuento de AFP, el número de soldados muertos el pasado mes de noviembre fue de 134, uno menos que el récord registrado en abril. Más de una tercera parte de ellos (55) fallecieron entre el 8 y el 20 de noviembre durante el asalto contra la ciudad de Faluya, a 50 kilómetros al oeste de Bagdad, que derivó en operaciones de guerrilla urbana. En noviembre murieron tantos soldados estadounidenses como en los dos primeros meses posteriores a la invasión en 2003.

Faluya, el enclave rebelde de

Faluya, la ciudad de las mezquitas, es considerada por la comunidad suní un símbolo de la resistencia, mientras que para el Gobierno interino iraquí y para EEUU se trata de un nido de terroristas. La ciudad, tomada por los partidarios de Al Zarqaui, el brazo jordano de Osama bin Laden, ha sido objeto de varias tentativas de negociación por parte del primer ministro iraquí, Iyad Alaui, sin éxito. Desde mediados de octubre, miles de soldados estadounidenses e iraquíes cercan la ciudad, situada a 50 kilómetros al oeste de Bagdad, y bombardeada por aire y tierra casi a diario.

La gran mayoría los 300.000 habitantes de este bastión suní ha huido, según el Ejército estadounidense que, desde junio, lanza ataques aéreos nocturnos que han acabado con la vida de más de 200 personas y destruido decenas de viviendas. Los hospitales afirman que un gran número de mujeres y niños han fallecido, si bien el Ejército de EEUU asegura que sus ataques han ido dirigidos siempre contra terroristas.

Tras el fracaso de la ofensiva en abril de 2004, las Fuerzas Armadas norteamericanas han ejercido la política de la mano tendida, haciendo llamamientos a los veteranos del Ejército del depuesto Sadam Husein, sus enemigos ayer, para formar la brigada de Faluya y confiarles el mantenimiento del orden. La operación comenzó tras el asesinato con ensañamiento de cuatro estadounidenses, empleados de una empresa de seguridad, a finales de marzo en la ciudad.

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