Los dirigentes calificaron la propuesta de injerencia del gobierno y expresaron su malestar. Pero la iniciativa fue apoyada por dirigentes de organizaciones sociales, que también se anticiparon en nombrar a Morales como candidato. “El presidente se adelanta a los hechos de manera equivocada y parece desconocer las leyes”, dijo Samuel Doria Medina, de Unidad Nacional (UN).
El rechazo, considerado una maniobra, fue expresado además por integrantes del propio gobierno
Líderes de la oposición e incluso algunos del oficialismo rechazaron la posibilidad de anticipar las elecciones generales en Bolivia para el año que viene, si la nueva Carta Magna que prepara la Asamblea Constituyente así lo decide, tras el anuncio realizado por el presidente Evo Morales.
Los dirigentes calificaron la propuesta de injerencia del gobierno y expresaron su malestar. Pero la iniciativa fue inmediatamente apoyada por dirigentes de organizaciones sociales, que también se anticiparon en nombrar a Morales como candidato.
“El presidente se adelanta a los hechos de manera equivocada y parece desconocer las leyes. La Constituyente no ha considerado, ni menos definido, llamar a elecciones”, dijo Samuel Doria Medina, de Unidad Nacional (UN).
El opositor Poder Democrático Social (Podemos) interpretó el anuncio como un “intento de consolidar un Estado totalitario”, lo cual “confirma que Morales está en campaña proselitista financiada por Venezuela para hacer regalos a la población”, dijo el senador Roger Pinto.
El presidente boliviano hizo el anuncio en Warnes, un pequeño pueblo situado 950 kilómetros al este de La Paz, en el próspero departamento Santa Cruz, bastión de la oposición, donde entregó un millón de dólares para construir un complejo educativo. “Tengo corto tiempo, porque hemos pedido a la Asamblea Constituyente que acabara este año y al año tiene que haber elección para que haya nuevo presidente”, dijo Morales, tras ofrecerse a trabajar “al máximo con los alcaldes y los prefectos, para servir mejor al pueblo en este corto tiempo que [pasará] en el Palacio de Gobierno”.
En coincidencia con las críticas de la oposición, el dirigente campesino Román Loayza, uno de los más destacados representantes del oficialismo en la Constituyente, reconoció: “El presidente no puede mandar, porque los asambleístas son los que deciden si se adelantan o no las elecciones”.
Pero en la ciudad vecina de El Alto, la de mayores niveles de conflictividad social del país, sus habitantes respaldaron el anuncio. “Todo tiene que empezar de cero, desde la elección del presidente hasta la de prefectos y alcaldes, para que sean legítimos”, dijo Edgar Patana, dirigente de la Central Obrera.
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