La oposición rusa denunció la involución democrática y exigió la dimisión del presidente Vladímir Putin durante la manifestación celebrada en Moscú en medio de un singular despliegue de fuerzas de seguridad. Unos 8.500 policías y soldados supervisaron la protesta, denominada Marcha de los Disidentes, que reunió en el centro de la capital rusa a unos 4.000 militantes de partidos y movimientos liberales y de izquierdas.
Primera manifestación en Rusia contra la corrupción de Vladimir Putin
La Marcha de los Disidentes fue convocada por la agrupación opositora La Otra Rusia, entre cuyos líderes se encuentran el ex campeón mundial de ajedrez Gary Kaspárov, el ex primer ministro Mijaíl Kasiánov y el escritor nacionalista de izquierda Eduard Limónov.
Los manifestantes denunciaron la “democracia dirigida” de Putin, a quien acusaron de restringir la libertad y el pluralismo y amordazar los medios de comunicación en su empeño por formar un “poder vertical” donde nadie pueda desafiar su autoridad.
Los medios oficiales no informaron de esta primera acción política opositora de cara a las elecciones parlamentarias de diciembre del 2007 y las presidenciales de marzo del 2008, cuando vence el segundo mandato de Putin.
En el mitin se acusó al Kremlin de suprimir los principales derechos y libertades refrendados en la Constitución con duras leyes que le aseguran el control total de las elecciones, hacen imposible el acceso de la oposición al Parlamento y la privan de toda tribuna.
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