La OTAN y Rusia iniciaron en la base aérea holandesa de De Peel el segundo ejercicio de trabajo de defensa mutua en caso de ataque con misiles, en el marco del programa de cooperación que los aliados y Moscú iniciaron el marzo de 2004 en el marco del Consejo OTAN-Rusia.
En tiempo real y por ordenador
El objetivo del mismo es poner a prueba el concepto experimental y de
operaciones, denominado CONOPS, que ha sido elaborado por un grupo de trabajo
creado por los aliados y los rusos.
Más de cincuenta responsables de diez
países de la OTAN y de la Federación rusa participarán en este ejercicio. Las
autoridades militares de la Alianza y el equipo especial trinacional sobre
defensa aérea (EADTF, formado por Estados Unidos, Alemania y Países Bajos) darán
su apoyo a este trabajo y estarán representados en la base holandesa.
El
ejercicio, denominado CPX, se desarrollará en tiempo real y estará asistido por
ordenador. Los participantes coordinarán la dirección y el control de las
fuerzas. Más de tres millones de euros se han comprometido por ambas partes para
estudios de interoperatividad y el programa de ejercicios.
La OTAN y
Rusia dieron el pasado 10 de febrero un paso más en su programa de cooperación
al acordar la creación de una brigada conjunta para operaciones internacionales
de mantenimiento de la paz, según anunció el secretario general de la Alianza
Atlántica, Jaap de Hoop Scheffer, en Niza (Francia).
Esta brigada será
“interoperativa” con fuerzas de terceros países u otras organizaciones cuando
sea necesaria la aplicación de una resolución del Consejo de Seguridad de la
ONU. Por el momento, no hay un plazo concreto para que este contingente militar
esté disponible para operaciones en los que la OTAN y Rusia quieran participar.
De Hoop Scheffer agradeció a Rusia su participación en la operación
aliada ´Active Endeavour´ para el control de embarcaciones en el Mar
Mediterráneo. En la actualidad, dos barcos de la Marina rusa colaboran con
socios de la OTAN en la zona oriental del Mediterráneo.
Los aliados y
Moscú ya firmaron en diciembre su mayor programa de cooperación militar y de
lucha antiterrorista desde la formación del Consejo OTAN-Rusia en 2002. Dicha
cooperación se extendió entonces a medidas comunes de prevención de acciones
terroristas, intercambios de información de inteligencia e impulso de seminarios
sobre proliferación de armas químicas, biológicas y nucleares (NBQ, en la
terminología inglesa), entre otras.
Ambas partes se mostraron dispuestas
a proseguir ejercicios militares comunes, seguidos del análisis conjunto sobre
la respuesta que pueden dar los aliados y rusos a emergencias civiles, así como
la iniciativa en marcha sobre la cooperación en el control del espacio aéreo
para hacer frente a actos terroristas en la aviación comercial.
La OTAN
y Rusia decidieron elaborar el citado plan de acción después de la ola de
atentados y la toma de rehenes en Osetia del Norte que sufrió Rusia entre
finales de agosto y principios de septiembre. A raíz de ello, ambas partes
realizaron en septiembre su primer ejercicio conjunto en la historia de sus
relaciones bilaterales, con el objetivo de comprobar la preparación de ambos
para dirigir conjuntamente una hipotética operación de paz en una zona de
crisis.
El citado ejercicio se prolongó dos días y no conllevó el uso de
tropas, sino que las capitales de los 27 países participantes (los Veintiséis
más Rusia) dirigieron la coordinación de este trabajo en esta iniciativa sin
precedentes.
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