Economía y Sociedad

La población reclusa en el mundo aumenta más que el crecimiento de la población

Un centro especializado de la Universidad de Essex publica periódicamente estudios sobre la población carcelaria en más de doscientos países del mundo. EE.UU, el país con mayor tasa.


En sus balances señala el número total de personas privadas de libertad, con la fecha de la última información disponible, y el porcentaje respecto de los habitantes de cada Estado. En su caso, indica la mayor o menor fiabilidad de los datos, especialmente dudosa en algunos países, así como las diferencias de criterio en los ordenamientos jurídicos (por ejemplo, sobre mayoría de edad penal o detención preventiva).

El último informe, de finales de 2013, señalaba que más de 10,2 millones de personas estaban recluidas en instituciones penales del mundo, divididas casi a partes iguales entre detención preventiva y cumplimiento de sentencias firmes. Gran parte de los condenados estaban en Estados Unidos (2,24m.), Rusia (0,68) o China (1,64), aunque en la información de China y Corea aparecen confusiones como consecuencia del exceso de las detenciones administrativas sin proceso penal (en torno a 0,65 y 0,15, respectivamente).
 
Aumenta la población carcelaria


En el ranking de población reclusa figura a la cabeza Estados Unidos con una tasa de 716 por 100.000 habitantes. Otros países destacables son Cuba (510) y Rusia (475). La mitad de los países y territorios analizados tienen tasas por debajo de 150, en la que sería casi tasa mundial para la población del planeta en 2013 (7.100 m). En Europa occidental la tasa media era de 98.
 
No es fácil obtener criterios regionales, pues existen notorias diferencias entre países de culturas y economías semejantes: por ejemplo, Argentina estaría en 147, frente a los 281 de Uruguay ó 266 de Chile.
En Europa destacan los datos de Inglaterra y Gales (148), y Escocia (147), así como los de España (147) y Portugal (136). Salvo excepciones, los demás países están en torno o por debajo de los 100: Grecia (111), Bélgica (108), Italia (106), Austria (98), Francia (98), Irlanda (88), Suiza (82), Holanda (82), Alemania (79), Dinamarca (73), Suecia (67), Finlandia (58).
 
La única conclusión sólida es el incremento progresivo de la población carcelaria desde el primer informe elaborado hace quince años: ha aumentado más que el conjunto de los habitantes del planeta, pasando de una tasa de 136 a la actual de 144.
 
A pesar de todo, una combinación de cambios sociales y de medidas de seguridad ha reducido mucho el número de delitos en Occidente.
 
La situación en Francia y España


A ese fenómeno del crecimiento inexorable se refería un reportaje de Le Monde (12-11-2014). En Francia, la población carcelaria habría crecido a una velocidad vertiginosa: 37.000 personas en 1980, 67.000 en 2014; y el aumento se acelera, con un 38% de presos más desde 2002. Se habría alcanzado ya una tasa de 102 (incluye el 25% de preventivos, aunque los jueces tienden a decretar lo imprescindible la detención previa), y existe un serio problema de superpoblación en las cárceles, con más de un 10% de internos durmiendo en colchonetas en el suelo.
 
El rápido aumento del número de reclusos depende del incremento de las condenas de privación de libertad, así como de su mayor duración. Mientras son estables los homicidios (9,2% de los presos), aumentan los delitos contra la propiedad (22,6%) o por narcotráfico (16,4%), así como por violencias intencionadas (13%).
 
Algo semejante sucede en España, donde había en mayo 57.528 presos. Según una información del gobierno a una pregunta parlamentaria, eran 8.000 menos que cinco años atrás. Pero, lógicamente, por razones demográficas, la tasa había llegado a 159 por 100.000 habitantes, una de las más altas de nuestro entorno.

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