En Estados Unidos, donde la crisis se da por superada, sin embargo 2013 fue el año en que el gasto sanitario aumentó menos (+3,6%; +2% en términos reales) desde 1960, el primero del que hay este dato. Fue el quinto descenso consecutivo de la tasa de crecimiento anual en un país que hasta 2009 estaba acostumbrado a subidas del 6% por lo menos, y hasta el 16% algún año. En consecuencia, el gasto en relación al PIB se ha mantenido en torno al 17,5% desde entonces.
También en Europa esa proporción permanece estable o está en ligero descenso, pero en todo caso muy por debajo del nivel norteamericano. Los campeones del viejo continente –Holanda, Francia y Suiza– gastan en sanidad el 11 y pico por ciento del PIB; la media de la UE es el 8,7%. El gasto por habitante más alto de Europa –y segundo del mundo–, el de Noruega, viene a ser el 60% del estadounidense, que está en 9.255 dólares; la media de la UE (2.600 dólares en 2012) es menos de la tercera parte.
Aumento del copago
Entre las causas de la nueva moderación norteamericana no está la reforma sanitaria, que en esto aún no ha tenido tiempo de hacer efecto. Han influido más bien algunos recortes presupuestarios, el aumento del copago –porque reduce el uso de servicios médicos– y la contención del gasto farmacéutico. Por ejemplo, el copago por servicios hospitalarios subió casi el 20% por término medio para los pacientes ingresados y más del 10% en cirugía ambulatoria. El coste de los medicamentos prescritos subió solo el 1% en 2013, después de registrar un –1% en 2012, el primer descenso en 58 años. Esto no se debe a que se consuman menos pastillas, sino a que se recurre más a genéricos.
Esos factores se dan igualmente en Europa. Ha habido recortes notables en los países más afectados por la crisis, Grecia en primer lugar, donde el gasto sanitario bajó un 9% en 2009-2012. Pero, como muestra el gráfico 1, también figuran en ese grupo Luxemburgo, Reino Unido y Dinamarca.
Además, hay más copago. El dinero puesto por los pacientes de su propio bolsillo (tanto en copago en seguros médicos, públicos o privados, como en compra de servicios no cubiertos por seguro) subió en 18 países entre 2007 y 2012 (ver gráfico 2). El máximo aumento de desembolsos directos corresponde a Montenegro (+5,1%), seguido de Portugal (+4,5%). España registra un +1,4% y la media de la UE es +0,3%. De todas formas, los Estados siguen poniendo casi las tres cuartas partes del seguro sanitario en el conjunto de la UE. Solo Chipre (47%) y Bulgaria (55%) se apartan de la tónica general.

Esos dos son también los únicos países, junto con Grecia, donde no hay cobertura sanitaria pública universal o poco menos. De los otros, la cobertura exclusivamente privada de la atención primaria solo es significativa en Alemania (11%). Pero en bastantes otros países es considerable la población suscrita a seguros privados que complementan o duplican la cobertura pública. Los que tienen uno para prestaciones excluidas de la seguridad social (como medicinas o tratamientos dentales) son el 88% en Holanda, el 34,5% en Austria, el 30% en Suiza. La doble cobertura está extendida en Irlanda (45%), Portugal (20%), España (13%).
Por último, el gasto farmacéutico por habitante ha bajado también, un 2,2% de media en la UE. Los países con mayores descensos no son solo los más golpeados por la crisis –Grecia (–12,4%), Portugal (–6,1%), España (–5,2%)–; Dinamarca ha bajado tanto como Portugal y Luxemburgo, más (–7,2%). Esto no significa necesariamente peor salud o menor atención: ha habido sobre todo ahorro, gracias a los genéricos y a que los seguros públicos han obtenido precios inferiores. También la factura de farmacia corre en su mayor parte a cargo del Estado, menos en Chipre, Italia y algunos países excomunistas.
Efectos de la crisis
El informe intenta evaluar los efectos de la crisis económica en la atención médica y en la salud de la gente. Una repercusión directa es el alargamiento de las listas de espera por los recortes presupuestarios. Esto se nota más en Gran Bretaña, Portugal y España, según los datos disponibles, referidos a las operaciones de cataratas y para implantar prótesis de cadera. Sin embargo, solo en España y Grecia se detectan por ahora descensos –ligeros– en el número de médicos por habitante; lo que ha bajado más son los sueldos. Tampoco hay menos enfermeras, excepto en Eslovaquia y Lituania.
Una consecuencia indirecta se adivina tal vez en el mayor uso de medicamentos, sobre todo contra la depresión y la diabetes. Las vacunaciones contra la gripe han experimentado subidas y bajadas, según los años y los países.
Junto a los datos malos, el informe trae otros buenos. Pese a la crisis, han aumentado los equipos de scanner y de resonancia magnética. Y ha habido mejoras de la eficiencia, que de paso han traído ahorros. Por ejemplo, se ha reducido la estancia media de los pacientes ingresados en hospitales, incluidas las parturientas. La proporción de operaciones de cataratas sin ingreso en hospital ha alcanzado el 100% en varios países. Ha subido la tasa de supervivencia a los cinco años por cáncer de mama y ha bajado la mortalidad por infarto en hospitales, lo que indica que se llega a estos casos antes y mejor.