La confirmación de que Corea del Norte tiene armas nucleares ya ha tenido repercusiones durante esta semana.
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Martes, 21 de julio 2026

La confirmación de que Corea del Norte tiene armas nucleares ya ha tenido repercusiones durante esta semana.
editorial
Al comienzo de la semana destacábamos la posible ratificación del Tratado de Libre Comercio (TLC) de Centroamérica con
Estados Unidos como un paso de enorme significación en lo que concierne a la
cooperación para el desarrollo de esa región. A pesar de que el TLC fue
boicoteado y hostigado por voces provenientes de casi todos los rincones
sociales de esos países, todavía queda un hilo de esperanza para rubricar su
firma, que dependerá de la voluntad política de las partes.
También
alertábamos sobre sus obstáculos y de cómo el TLC deberá hacer frente a una
arraigada mentalidad anti-capitalista y anti-mercado. En esos países, pocos
acostumbrados a comerciar más allá de sus fronteras, el libre comercio es la
excusa favorita de aquellos privilegiados que se escudan en los más desposeídos
para proteger sus intereses y beneficios económicos.
El martes informamos
sobre un pedido que hacía la ONG Intermon Oxfam exigiendo más ayuda para el
desarrollo. A nuestro juicio, Oxfam partía de una premisa falsa: la ayuda externa
promueve el desarrollo. Esto no es así. Lo que la ayuda promueve, como lo
demuestran los casos de América Latina y África, es un círculo vicioso de la
pobreza, que lejos de acabar con ella, la perpetúa. Además, la ayuda fomenta la
corrupción y la concentración del poder económico y político. Es, como dijo el
célebre economista Peter T. Bauer, “un subsidio otorgado por un gobierno a
otro”. Así, en consecuencia, aumenta la influencia de los grupos de presión que
luchan por hacerse con el botín que reciben los gobiernos.
El miércoles
entraba en vigor el Pacto de Kioto del cual en este periódico siempre hemos
criticado por su falta de fundamentos y el alto costo que debían asumir las empresas
españolas. Según nuestra opinión, los ecologistas habían conseguido
con el Pacto de Kioto un triunfo espurio, adulterado e ilegítimo. Basado más en
la propaganda que en el análisis científico, ha dejado fuera la consideración de
cientos de meteorólogos, científicos y demás especialistas que se opusieron a
sus premisas desde un primer momento. Sus previsiones apocalípticas recuerdan a
todas aquellas profecías que no llegaron a cumplirse: los augurios pronósticos
de Malthus, las predicciones agoreras del Club de Roma sobre la escasez de
recursos naturales para fin de siglo y los documentales de Jacques Costeau donde
hablaba del fin de los mares.
Además de hacer mención a todos aquellos
meteorólogos y científicos que se opusieron al Pacto, también cuestionábamos a
ese periodismo que dramatiza a conciencia las distorsiones que muchas veces les
presentan algunos científicos. Muchas veces, sus vagos estudios son podados y
adornados con el objetivo de sumar tesis a favor del sensacionalismo y el
catastrofismo ecologista.
El jueves sabíamos que Corea del Norte poseía
armas nucleares y que Irán, que también podría tenerlas, se aliaba con Siria
para provocar a EEUU. Según nuestro análisis, el objetivo de Corea del Norte es
obligar a Estados Unidos a reconocer que es una potencia nuclear y a tratarle en
condiciones similares a las de China, Rusia, Pakistán o India, manteniendo un
diálogo multilateral. La otra coacción con la cual refuerza su chantaje hacia
Occidente es la amenaza de que las armas nucleares que se cree que está
produciendo en la central eléctrica de Yongbyon puedan ser vendidas a grupos
terroristas.
Respecto al desarrollo en materia nuclear, Irán es,
potencialmente, el caso más peligroso por su influencia en la región y sus
buenas migas con Siria. Queda saber si Israel entrará o no en acción por cuenta
propia. Hasta donde se sabe en la Casa Blanca, el Organismo Internacional de
Energía Atómica, con sede en Viena, no posee pruebas contundentes de que Irán
esté desarrollando armas nucleares. Sin embargo, para Israel y Estados Unidos un
Irán con potencia nuclear constituiría un problema de tal gravedad, que,
probablemente, no estén dispuestos a esperar ´pruebas irrefutables´ para
justificar una intervención.
Ayer viernes comentábamos las palabras de Donald Rumsfeld en relación a que hay
indicios de que podría estar organizándose un posible ataque a EEUU. Las
palabras de Rumsfeld transmitían la inquietud y turbación que hay en torno a la
vulnerabilidad de los servicios de seguridad de EEUU. Bush era consciente desde
hace tiempo de la anarquía que existía en la CIA y el FBI, motivo que originó la
reforma de los servicios de espionaje el año pasado con el objetivo de actuaran
“más unificados, coordinados y efectivos”.
De hecho, la reestructuración
ocurrida en diciembre de 2004 fue la mayor de los últimos 50 años, desde la
creación de la CIA luego de la Segunda Guerra Mundial. Esa iniciativa fue la que
creó el puesto de Director de Inteligencia Nacional que desde ahora ocupará el
ex embajador de EEUU en Irak, John Dimitri Negroponte.
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