Aunque el interés estratégico europeo por el Golfo Pérsico se centra en el abastecimiento de crudo, los Estados miembros deberían impulsar un acuerdo de asociación entre los Veinticinco y los países del Consejo de Cooperación del Golfo si quieren ver disminuido el creciente protagonismo de Estados Unidos en una región, donde precisamente el gigante norteamericano reúne algunos de sus principales aliados.
Un informe revela que tal pacto beneficiaría principalmente a España
El informe “El Área de Libre Comercio entre la UE y el Consejo de Cooperación del Golfo”, elaborado por Gonzalo Escribano, señala que hasta la fecha la política europea se ha realizado a escala bilateral por países como el Reino Unido y Francia, con una baja relevancia de la propia UE, que además se “resiente del escaso papel de la Comisión Europea y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG, incluye a Arabia Saudí, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar) en el ámbito energético. Además, la abierta oposición de Estados Unidos a que la UE juegue un papel más relevante en la región refuerza la necesidad de alcanzar una mayor institucionalización y concreción de las relaciones biorregionales.
El texto va más allá apostando por la firma de un Acuerdo de Asociación que incluya un área de libre comercio (ALC) para elevar el nivel de las relaciones UE-CCG, especialmente para países como España que tienen oportunidades de negocio en la zona pero carecen de la intensidad de relaciones e instrumentos de actuación con que cuentan otros Estados miembros. Para Escribano, profesor titular de Economía Aplicada de la UNED, el Acuerdo de Asociación UE-CCG proporciona un instrumento para mejorar el nivel de relaciones con una región que por sus recursos naturales y su complejidad geopolítica debería ocupar un lugar más prioritario en la agenda de la UE.
En reemplazo de un acuerdo de cooperación
Además, ese posible acuerdo reemplazaría el acuerdo de cooperación alcanzado por ambas partes en 1990, con el objetivo de facilitar las relaciones comerciales y reforzar la estabilidad en la región del Golfo Pérsico. Este acuerdo, cuyos resultados económicos han sido “decepcionantes” -según reza el texto-, ha proporcionado un marco para el diálogo político y la cooperación económica. Ahora bien, ese acuerdo no incluye ninguna preferencia comercial ya que ambos grupos se conceden tratamiento de Nación Más Favorecida (NMF). Los países del CCG se benefician de un acceso preferencial a la UE bajo el Sistema de Preferencias Generalizadas, pero dado que no es una política específica destinada al Golfo, no entraña ninguna reciprocidad por parte del CCG.
A pesar de que el artículo 11 de Cooperación incluye una provisión para la negociación de un ALC, las negociaciones se estancaron en 1993. Por un lado, los países del CCG pretendían limitar la capacidad de la UE en materia de imposición sobre energías emisoras de dióxido de carbono (CO2), obtener un mejor acceso al mercado comunitario para productos pesqueros, petroquímicos y aluminio. Por la otra, la UE rechazaba reducir aranceles a sectores industriales del CCG hasta que se eliminasen las subvenciones ocultas en forma de precios reducidos del gas natural otorgadas por los países del CCG a sus sectores petroquímico y del aluminio, y demandaba un mejor acceso a las exportaciones agrícolas europeas.
Según la página web “AquíEuropa”, a finales de la década de 1990 se dieron las condiciones para retomar las negociaciones, sin embargo, aquel acuerdo que parecía inminente se ha pospuesto sistemáticamente, la última vez en diciembre de 2005. El CCG acordó alcanzar una Unión Aduanera para 2005, adoptando un arancel exterior común único del 5%. Tras un “impasse” de varios años, en 2001 se retomaron las negociaciones y se decidió crear dicha unión aduanera en 2003, dos años antes de lo previsto.
También en 2001, en el mes de julio, el Consejo Europeo aprobó un mandato negociador para el ALC, ampliando su espectro a nuevas áreas de negociación como el comercio de servicios, la contratación pública, los derechos de protección intelectual y las políticas de competencia, en línea con las negociaciones en curso en la OMC y el contenido de otros acuerdos de última generación de la UE, entonces en negociación. En febrero de 2002, el Consejo Conjunto UE-CCG celebrado en Granada decidió reabrir las negociaciones para el ALC. Aunque éstas han presentado dificultades, en los últimos años han avanzado a buen ritmo.
Efectos en España
En esta línea, el texto de Escribano indica que de llevarse a cabo un Acuerdo de Asociación entre los países del CCG y la UE, España sería el Estado miembro más beneficiado, ya que las exportaciones con destino a países del Golfo aumentarían, permitiendo además la expansión de empresas españolas en la región. Entre enero y octubre de 2005, el CCG apenas alcanzó un 1% de las exportaciones españolas, frente al 4,33% registrado en la UE en el mismo periodo. Ahora bien, si este discreto porcentaje se pone en relación al resto de la UE se observa que la cifra de exportaciones españolas dirigidas a Austria, Suecia, Polonia o China es similar a la alcanzada en las ventas al CCG, siendo éstas últimas incluso mayores que las exportaciones dirigidas a Canadá o Rusia.
Según Escribano, parece haber potencial para intensificar los flujos bilaterales actuales y entrar en nuevos sectores, sobre todo, en el sector servicios y la contratación pública si finalmente el ALC UE-CCG se materializase.
En general, las pequeñas y medianas empresas (pymes) se muestran más activas en la región que las grandes empresas, en parte por las peculiaridades del mercado. Éste es controlado por los agentes nacionales (cuya intermediación es obligatoria) y sus contactos en la administración local, en el cual el contacto personal y la construcción de lazos de confianza resultan fundamentales. El potencial para las grandes empresas españolas se centra, sobre todo, en los procesos de privatización y la concesión de servicios públicos, así como en las licitaciones del sector público, prometedores sectores de actividad en los que insisten sistemáticamente los informes de las oficinas comerciales de España en la zona. En la actualidad hay empresas españolas con actividades importantes de ingeniería en el sector energético, la desalinización y las infraestructuras de transporte. Artículo realizado por Gema Boiza Muñoz.
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