El presidente que hoy visita España se jacta de haber acabado con la dictadura del PRI pero el México que prometió cambiar radicalmente sigue teniendo todas los vicios y las lacras priístas.
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Martes, 21 de julio 2026

El presidente que hoy visita España se jacta de haber acabado con la dictadura del PRI pero el México que prometió cambiar radicalmente sigue teniendo todas los vicios y las lacras priístas.
editorial
Vicente Fox Quesada asumió el poder en México a fines de 2000 luego de derrotar al candidato oficialista Francisco Labastida y terminar con 71 años de dictadura perfecta del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Fox inició su mandato con el reto de reducir la pobreza, acabar con la corrupción, resolver la cuestión de los derechos indígenas y realizar reformas estructurales que permitiesen continuar la buena salud de la economía mexicana que heredó de Ernesto Zedillo.
En 2001 se enfrentó con el subcomandante Marcos y su revoltosa Chiapas. El conflicto chiapaneco estuvo marcado desde el principio por una tensión permanente que desgastó muy pronto la relación entre las dos partes, principalmente por las ínfulas y las exigencias zapatistas. Cuando Fox se cansó de ceder, la respuesta del guerrillero del EZLN fue convocar la Marcha por la Dignidad Indígena, más conocida como zapatour, una comitiva pacífica de varias decenas de zapatistas desarmados encabezada por él mismo y los 23 comandantes del EZLN que el 24 de febrero de ese año se presentó en multitudes en Ciudad de México el 11 de marzo en estado de rebeldía y resistencia. En un país donde cohabitan 72 grupos indígenas diferentes, no resolver esta cuestión era empezar de la peor manera.
Fox contemplaba reformas estructurales que mejorasen la competitividad de la economía, y su agenda incluía otras máximas preocupaciones sociales, como la corrupción generalizada, el narcotráfico, el crimen organizado y la delincuencia común, todas las cuáles prometió combatir con implacabilidad. Dijimos que le habían legado un economía en buena forma, que creció en el 2000 un 7%, el doble que el año precedente, y, dato muy notable, lo hizo sin recalentamiento de los precios; antes al contrario, la inflación descendió del 16,6% al 9,5% en los doce meses computados.
Sin embargo, su falta de liderazgo, sus dudas, su inconsistencia en los diversos frentes de actuación gubernamental y su falta de coraje para reformar el inmenso aparato regulatorio y burocrático que asfixia e inmoviliza a México hizo que, a partir de ese momento, la economía mexicana se estancara en niveles de crecimiento bajísimos, que sólo repuntaron hacia el 2004, impulsados por datos externos –inversiones de EEUU y alza del precio del petróleo- más que por méritos de la administración Fox. Además, la libertad económica brilla por su ausencia: en México abrir una empresa es un proceso que, según un estudio privado, lleva 57 días; lo cual explica su bajo ránking en el índice liberal de la Heritage Foundation, ocupando el discreto puesto 63.
Eso hizo que los índices de competitividad cayeran en picada, al igual que las inversiones extranjeras. Por otra parte, lejos de “limpiar la podredumbre de la política” su pasividad hizo que los escándalos políticos sean la nota distintiva de México en el plano internacional. Un sólo dato: hace muy poco la Procuraduría General de México reveló que, por cinco casos de corrupción, el gobierno mexicano perdió alrededor de 600 millones de dólares en los últimos años; dinero que voló a cuentas abiertas por ex funcionarios del país en bancos de Estados Unidos, Suiza e Inglaterra.
El presidente que hoy visita España se jacta de haber acabado con la dictadura del PRI pero el México que prometió cambiar radicalmente sigue teniendo todas los vicios y las lacras priístas. Sus cantos de sirena a la “tercera vía” no han impedido que México siga siendo un país en el que el uso del poder político para beneficio personal está tan a la orden del día como el tráfico de influencias, la corrupción bufonesca y la falta de incentivos. Esto no debe ser pasado por alto por los empresarios españoles que tienen inversiones en México.
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