Política

Las empresas del motor amenazan con una catástrofe si no reciben el rescate

Los tres grandes fabricantes de autos de Detroit -GM, Chrysler y Ford Motor Co- han rogado al Congreso de Estados Unidos que apruebe un préstamo de 25.000 millones de dólares para salvar a los que alguna vez fueran titanes de la industria, y advirtieron sobre una catástrofe económica nacional en caso de su derrumbe.

Piden 25.000 millones de ayuda
El anunciado plan de ayuda parece estancado ante la oposición del Gobierno del Presidente George W. Bush y los republicanos en el Congreso, que no quieren tocar el plan de rescate financiero del Departamento del Tesoro por 700.000 millones de dólares para asignar los 25.000 millones en préstamos a las empresas automovilísticas.

El secretario del Tesoro Henry Paulson ha dicho en el Congreso que la Casa Blanca sigue oponiéndose resueltamente a destinar dinero del plan de rescate financiero a las tres empresas, sin importar su precaria situación económica.

Sin embargo, las filas de republicanos y demócratas en cuyos estados las actividades económicas de la industria automotriz repercuten fuertemente, han trabajado detrás de bambalinas para lograr un acuerdo negociado que podría acelerar algo de ayuda para los fabricantes.

Robert Nardelli, director general de Chrysler LLC, ha dicho a los representantes de la Comisión de Bancario del Senado que el paquete de ayuda sería “la alternativa menos costosa”, si se le compara con el daño que causaría la bancarrota.

Ante las preguntas de los escépticos senadores, tanto él como el director general de General Motors Corp., Rick Wagoner, han afirmado que estarían dispuestos a considerar el recorte de sus salarios a un dólar como muestra de su voluntad para sacrificarse por la ayuda financiera.

Peugeot anuncia 2.700 despidos

Por su parte, el grupo automovilístico francés PSA Peugeot Citroen ha anunciado un recorte de plantilla de 2.700 efectivos en el marco de un programa de partidas voluntarias, en todas sus fábricas y locales administrativos.

La dirección de la empresa examinará ese plan “de redespliegue de empleos y competencias” en una reunión extraordinaria el próximo 2 de diciembre, indicó el grupo en un comunicado.

El plan afectará a varias categorías de personal: obreros profesionales, empleados, técnicos y ejecutivos. PSA también prevé “redesplegar” a unos 900 “obreros polivalentes” de la fábrica de Rennes (noroeste de Francia) a otras plantas del grupo.

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