Reino Unido y Alemania se han convertido en los mayores detractores de que España logre una prórroga del Fondo de Cohesión después de 2006, así como de que perciba cualquier privilegio económico en el próximo marco presupuestario. En el “cónclave” de ministros de Exteriores celebrado anoche en Bruselas, el británico Jack Straw subrayó que, en términos de contribución neta, Madrid “no ha contribuido todavía ni con un “penique” (céntimo de libra) al presupuesto de la Unión”.
Alemania y Reino Unido se oponen a la prórroga de dos años sobre el Fondo de Cohesión
Straw remató su dura alocución diciendo que todas las propuestas hechas por la presidencia sobre los fondos estructurales “van en el mal sentido porque es más de lo previsto y no se concentran exclusivamente en las regiones que más lo necesitan”.
A su juicio, el cheque está hoy “más justificado que nunca” y prueba de ello es que sin él, Reino Unido habría tenido una contribución neta a la UE 12 veces mayor que Italia y 15 veces mayor que Francia.
Por su parte, el ministro de Exteriores alemán, Joschka Fischer, se mostró contrario a mantener para España una prórroga de dos años sobre el Fondo de Cohesión (unos 2.000 millones de euros al año), tal y como plantea la propuesta de la presidencia luxemburguesa. “Las disposiciones transitorias no están justificadas y contradicen lo acordado en Berlín en 2000. Hay que evitar crear un precedente”, manifestó ante su colega español, Miguel Angel Moratinos, que defiende todo lo contrario.
La respuesta de Moratinos
El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, consideró que el adelantamiento de las elecciones generales en Alemania, hará “todavía más laboriosa y exigente” la negociación del marco presupuestario de la Unión Europea (UE) para 2007-2013.
Moratinos, que participó en el primer “cónclave” entre los veinticinco sobre las futuras perspectivas financieras de la UE, consideró que un adelanto de las elecciones legislativas en Alemania será “un elemento más a tomar en consideración”, dentro del proceso europeo.
Preguntado por la prensa, el ministro indicó que el adelantamiento, “desde luego, va a hacer la negociación (sobre las finanzas de la UE) todavía más laboriosa y más exigente”, aunque consideró que la voluntad “sigue siendo la misma: concluir cuanto antes las negociaciones”.
Para España, la prolongación del Fondo de Cohesión hasta 2008 es insuficiente, sobre todo teniendo en cuenta que la salida de España del criterio de elegibilidad (90% del PIB de la UE) se debe a la entrada de los diez nuevos países del Este, que cuentan con unas rentas inferiores. El otro argumento es que nunca en la historia la UE ha abandonado a su suerte de la noche a la mañana a las regiones o países (Irlanda) que cobraban fondos estructurales.
Portugal apoya a España
El ministro de Exteriores portugués, Diogo Freitas do Amaral, que calificó de “inaceptable” la propuesta sobre la mesa, fue uno de los más exaltados en la defensa de la política de solidaridad, y en especial, de situar los fondos regionales en “un mínimo de 0,41%”. En su opinión, las regiones ultraperiféricas son “ignoradas” en el nuevo texto por lo que anuncia una dura lucha para que sean tratadas específicamente como regiones con desventajas naturales, batalla que comparte con España.
La reunión de ayer mostró así la profunda fosa que separa a los Estados miembros. Por una parte, los seis países contribuyentes netos que se encuentran clavados en la defensa de un techo para las arcas comunitarias de un 1% del PIB a 25, por otro, los países afectados por el impacto perverso del ´efecto estadístico´ y, finalmente, los nuevos Estados miembros que consideran que la contribución de la UE a la cohesión debe ser más robusta y centrada en las áreas objetivamente más pobres.
El resto de Europa también dijo “NO”
Suecia. Austria, Holanda y Dinamarca también han dicho “no” a que España prorrogue de 2 a 4 años la pérdida de las ayudas, mientras que Polonia encabeza la lista de países del Este que también rechazan la propuesta de la presidencia luxemburguesa.
Según los cálculos de la Comisión Europea, España debería de empezar a pagar más de lo que recibe en fondos de cohesión a partir de 2013 y, desde 2007, ir reduciendo sus ingresos por este concepto de forma significativa. Sin embargo, una última propuesta de la presidencia luxemburguesa daba un respiro al Gobierno español al sugerir que, durante un período transitorio de dos años –España solicitaba cuatro-, podría todavía percibir unas ayudas significativas que se irían reduciendo gradualmente.
Ahora, todas las optimistas expectativas del Ejecutivo de Zapatero se han estrellado contra la negativa de Alemania, Francia y otros cuatro de los países contribuyentes con los fondos de cohesión a que España prorrogue ni tan sólo dos años la pérdida de las ayudas, así como contra la airada protesta de los nuevos socios de la Unión Europea, encabezados por Polonia, que también rechazan la propuesta de que España siga cobrando a partir de 2007.
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