El político izquierdista arremetió con dureza contra los magistrados: «les faltó, dicho con todo respeto, altura de miras. Inclusive su decisión es legalmente endeble, no tiene argumentación suficiente ni de fondo», añadió el aspirante presidencial.
Transgrede la última instancia institucional que avala la victoria de Calderón
El aspirante izquierdista a la Presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador, saltó la última barrera institucional que le quedaba al exigir al máximo Tribunal Electoral mexicano «rectificar su resolución» de no aceptar un nuevo recuento voto a voto, que había pedido.
López Obrador llamó en un gigantesco mitin a decenas de miles de seguidores a acudir ante la sede del máximo tribunal electoral mexicano para demandar que dé marcha atrás y acepte el recuento de los 41 millones de votos emitidos.
En la plaza del Zócalo, tomada por simpatizantes del izquierdista desde hace una semana, sostuvo que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación tiene «la facultad y la obligación moral» de revertir el fallo emitido el sábado, que sólo permite un nuevo recuento de 11.839 mesas electorales, apenas el 9 por ciento de las que se montaron el día de la elección.
Duras críticas
Ni la presión en las calles, ni la petición de López Obrador de que la autoridad última en materia electoral en México actuara con «decisión», fueron suficientes para alejar a los magistrados de la estricta aplicación de la ley, como pretendía López Obrador.
El político izquierdista arremetió con dureza contra los magistrados: «les faltó, dicho con todo respeto, altura de miras. Inclusive su decisión es legalmente endeble, no tiene argumentación suficiente ni de fondo», añadió el aspirante presidencial.
La decisión de hacer un recuento parcial afecta a unos 4 de los 41 millones de votos emitidos el pasado 2 de julio en México, en los que el conservador Felipe Calderón obtuvo 243.934 sufragios más que López Obrador, quien impugnó la elección presidencial.
Entre las irregularidades citadas está la supuesta desaparición de «900.000 boletas (votos)», la presunta existencia de 72.000 mesas electorales «con errores aritméticos», y unos correos electrónicos escritos por dirigentes del conservador Partido de Acción Nacional (PAN), el de Calderón, donde al parecer éstos conceden que López Obrador tiene razón en que hay miles de irregularidades «y han guardado silencio de manera hipócrita».
El rechazo de López Obrador estuvo acompañado por un furibundo ataque a Calderón y al «proyecto de la derecha, que no sólo significa pisotear la voluntad popular sino que además va a representar más pobreza y marginación. Tenemos que seguir resistiendo y luchando. No queremos ya la misma política antipopular y entreguista», expresó López Obrador, interrumpido en ocasiones por sus miles de seguidores que le gritaban «fraude, fraude».
También anunció que va a seguir la resistencia civil «pacífica», la misma que mantiene cortado el Paseo de la Reforma de la capital mexicana desde hace ocho días y estrangulado el tráfico ya de por sí caótico de la urbe.
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