Acaban de celebrarse elecciones parlamentarias en Moldavia. Dos millones y medio de votantes acudieron el pasado 6 de marzo a las urnas para dar su voto a uno de los partidos políticos y que en el parlamento se eligiera entonces al presidente. Tras una reforma constitucional aprobada en el 2000 son los 101 parlamentarios los encargados de elegir al mandatario de la nación.
Alvaro Alba
La vida política la dominan unos 15 partidos y alianzas que buscaron representación en el legislativo. Una mayoría de 61 diputados eligen al presidente. En el país hay una fuerte presencia de soldados rusos, concentrados los 1800 efectivos en la separatista región del Transdniester. Desde la época soviética en la ciudad de Tiraspol, sede de la región, estaba ubicada la base militar del 14 ejército y ahí quedó.
Durante varios años se desarrolló una guerra civil, que aunque fue firmado en 1998 un armisticio, sigue de facto separada de Chisianu. Los posteriores gobierno de Chisinau no han presionado a Moscú para que saquen las tropas y con el nombre de fuerzas de paz, no parece que haya fecha límite para su total retirada.
Moldavia, con una población superior a los cuatro millones de habitantes es el país más pobre de Europa, no tiene las ventajas de desarrollo que presentan otras naciones de Europa del Este, a pesar del crecimiento del 7 por ciento manifestado en el 2004.
El actual mandatario moldavo Vladimir Voronin, líder del partido comunista fue electo tras los comicios del 2001, siendo el primer dirigente de una agrupación comunista que por medio de las urnas dirige un país ex soviético. Los primeros tres años de dirección en Moldavia la brújula apuntaba hacia Rusia, Voronin era recibido en el Kremlin con las puertas abiertas, desfiles, etc. Se firmaron pactos de amistad y cooperación. Entonces los comunistas prometieron unirse en la Unión que forman Rusia y Bielorusia además de conceder el estatuto de oficial al idioma ruso a la par del moldavo.
Nada de lo prometido ocurrió al cabo de cuatro años. Ha sido todo lo contrario. En los últimos meses la propia administración presidencial moldava se ocupó de denunciar la injerencia rusa en el país echando por tierra muchas de las lianas firmadas. La Duma rusa, en uno de sus acuerdos antes de las elecciones moldavas le pidió al Kremlin que impusiera sanciones económicas a Moldavia. Y en las elecciones los comunistas moldavos se lanzaron a la campaña electoral con lemas europeístas, como si fuera un partido de centro. Ahora a las tropas rusas se les llama ocupacionistas.
En el Partido Popular Cristiano Demócrata, PPCD, aprendieron de la revolución ucraniana que las calles es un factor importante en la contienda política, adoptaron el color naranja para su campaña electoral y tenían como lema la unificación con Europa y la entrada en la OTAN.
El Bloque Moldavia Democrática, que lidereó el alcalde capitalino se presentó como la fuerza de la derecha, gemela de las fuerzas del cambio en Ucrania y Georgia. Un hecho interesante en las elecciones moldavas fue la expulsión de veinte observadores rusos. Varios de ellos habían estado en esa condición en las elecciones ucranianas y declararon como legítimo el fraude en Ucrania. Intentaban viajar a Moldavia y participar en el proceso electoral, haciendo dictámen.El tren que les conducía a Chisinau fue detenido en la frontera moldavo-ucraniana y no se les permitió el acceso. El resultado final dio a los comunistas el 46 por ciento de los votos y unos 55 escaños, suficiente para formar gobierno pero no para elegir al presidente. La segunda fuerza política representada en el parlamento será el Bloque Moldavia, con 37 escaños y la tercera el PPCD con 11 legisladores.
El electo presidente ya no busca en Moscú sus alianzas regionales sino en Ucrania y Georgia, protagonistas de verdaderas revoluciones en el espacio post-soviético. El mandatario moldavo días antes de las elecciones visitó Kiev donde con Victor Yushenko analizó las perspectivas para la salida de las tropas rusas del Transdniestre, zona que linda con Ucrania. Ahora la batalla para la elección presidencial pasó de las urnas al parlamento.
El Bloque Moldavia ya declaró que buscan torpedear la elección de Vorodin, obligando entonces a una segunda elección parlamentaria. Los comunistas necesitan seis votos para que su dirigente siga en la presidencia, y esto debe de ocurrir antes del 7 de abril, cuando vence el actual período presidencial
Fuente: Diario de las Américas (EEUU)
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