Las discordias por la papelera de la empresa finlandesa Botnia se arrastran desde 2003 y desde esa fecha se han agravado, hasta el punto de llegar ante la Corte Internacional de La Haya, donde todavía se dirime el contencioso.
Uruguay y Argentina en el centro de la tormenta
El Mercosur llega a su XXXVI Cumbre el 15 y 16 de diciembre en Salvador de Bahía (Brasil) con el lastre de las asimetrías reclamadas por Paraguay y Uruguay, las relaciones argentino-uruguayas congeladas por una papelera y frentes de tormenta entre Brasil y Paraguay por la represa de Itaipú.
En los últimos años, los conflictos entre los cuatro socios del bloque se han multiplicado a pesar de la reiterada voluntad política para la integración que expresan sus líderes.
Ni siquiera las coincidencias ideológicas que existen hoy entre los presidentes de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay han bastado para atenuar conflictos que, según analistas, acaban obstaculizando la integración.
La argentina Cristina Fernández de Kirchner, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el uruguayo Tabaré Vázquez y el paraguayo Fernando Lugo se sitúan todos debajo del paraguas de izquierda moderada que se abierto en Suramérica durante los últimos años.
La discordia de la papelera agudiza la división
Sin embargo, Fernández no habla con Vázquez desde que asumió el cargo, en diciembre del 2007, y mantiene las relaciones con Uruguay en el congelador, debido a la construcción en suelo uruguayo de una papelera que rechazan los argentinos alegando riesgos medioambientales en su territorio.
Las discordias por la papelera de la empresa finlandesa Botnia se arrastran desde 2003 y desde esa fecha se han agravado, hasta el punto de llegar ante la Corte Internacional de La Haya, donde todavía se dirime el contencioso.
El impacto de este conflicto en la integración se hizo más visible en octubre pasado, cuando traspasó las fronteras del Mercosur.
Ecuador propuso entonces al ex presidente argentino Néstor Kirchner como secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), pero su nombre fue vetado por Uruguay.
El Gobierno argentino reaccionó en defensa del esposo y antecesor de la presidenta Fernández y consideró que Uruguay estaba “mezclando todo” y recibió el veto como “un agravio a todos los argentinos”.
Las relaciones entre Brasil y Paraguay también se han deteriorado y especialmente desde que asumió el poder el paraguayo Fernando Lugo.
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