Según Maragall, para Cataluña, el Estado tiene un carácter meramente “residual” gracias al nuevo Estatuto. El presidente catalán consideró además que Cataluña “es, de todos los territorios de Europa que no son estados, el que más se parece a un estado” porque “puede hacer lo que quiera, en este momento”. “Y lo haremos”.
Indicó que los catalanes ahora, pueden hacer lo que quieran
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Pasqual Maragall, ha celebrado la entrada en vigor del nuevo Estatuto de Autonomía en la localidad de Sant Jaume de Frontanyà (Barcelona), el pueblo más pequeño de la comunidad, una comunidad que, según Maragall, es lo más parecido a un estado sin serlo.
Durante la visita a este municipio de 29 habitantes censados, situado entre las provincias de Barcelona y Gerona, Maragall ha sido recibido por el alcalde, Ramón Vilalta y, después, ambos han pronunciado sendos discursos.
El presidente de la Generalitat se felicitó porque “hoy ya tenemos una nueva constitución, una nueva ley fundamental en Cataluña” que, según él, “da una gran capacidad de actuación en todos los terrenos”.
Según Maragall, para Cataluña, el Estado tiene un carácter meramente “residual” gracias al nuevo Estatuto. El presidente catalán consideró además que Cataluña “es, de todos los territorios de Europa que no son estados, el que más se parece a un estado” porque “puede hacer lo que quiera, en este momento”. “Y lo haremos”, añadió.
En Europa, apuntó, ya no hay fronteras, por lo que, según Maragall, Cataluña puede “tratar igual con Toulouse (Francia) que con Aragón”.
“Nada nos parará”, apostilló en su discurso al pie de la milenaria iglesia románica de este municipio de la comarca del Berguedà.
En opinión del presidente de la Generalitat, sin embargo, “hay una asignatura pendiente, que es el Mediterráneo. Europa no tiene la fuerza que debería tener. Tiene un poder sobre su entorno nulo, y debería mirar al Mediterráneo”.
“Cataluña ha de mirar a los amigos del norte, y, entre todos, hacer un Mediterráneo pacífico que mire a los amigos del sur, con inteligencia y afecto”, apuntó.
Según Maragall, “tenemos una España amiga, que nos entiende, que nos ha aprobado un Estatut fuerte, valiente, importante, que nos permite hacer prácticamente el 80% del gasto público desde la Generalitat y los Ayuntamientos, y el Estado queda prácticamente residual”, recalcó.
Mientras el presidente de la Generalitat hablaba, seis jóvenes independentistas desplegaron una pancarta con la inscripción “Maragall, marioneta del gobierno central” y, posteriormente, le silbaron.
Recurrido ante el Constitucional
Antes de que el presidente de la Generalitat equiparara el nuevo Estatuto con una ley fundamental, el PP había criticado ya la pretensión del Estatut de ser una “constitución paralela” a la española. Así lo manifestaron los dirigentes del PP, Soraya Sáenz de Santamaría y Federico Trillo el pasado 31 de julio cuando recurrieron el Estatut ante el Tribunal Constitucional.
El recurso se basaba en ocho puntos, uno de los cuales se refería a la denominación de Cataluña como nación en el Preámbulo del texto. Otro aspecto recurrido era la obligatoriedad de aprender el catalán.
El 1 de agosto, el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, confirmó que presentaría otro recurso en el TC por posible vulneración de las garantías para las libertades y derechos fundamentales recogidos en la Constitución. Recordó que los artículos 53 y 54 de ésta convierten al Poder Judicial y al Defensor del Pueblo en los garantes del Título “nuclear” de la norma fundamental.
En un artículo publicado en ´El Periódico de Catalunya´, el presidente de la Generalitat considera que el recurso del PP ante el Constitucional es “el último intento” de la “literatura vulgar y catastrofista” contra el texto “fomentada por la derecha” para hacer “descarrilar” el proyecto
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