Obama atacaba al presidente por lanzar “un ataque político sin precedentes en suelo extranjero” .
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Martes, 21 de julio 2026

Obama atacaba al presidente por lanzar “un ataque político sin precedentes en suelo extranjero” .
Jeff Jacoby
Hablando en Jerusalén el jueves, el Presidente Bush criticaba la forma de pensar de corte apaciguador de aquellos que imaginan que los peores tiranos del mundo pueden ser aplacados mediante diálogos cara a cara. “Algunos parecen creer que deberíamos negociar con terroristas y radicales,” decía Bush, “como si algún argumento inteligente les fuera a persuadir de que han estado equivocados todo el tiempo.”
Aunque Bush no mencionó a nadie por su nombre, los Demócratas decidieron que su objetivo era Barack Obama. La campaña de Obama atacaba al presidente por lanzar “un ataque político sin precedentes en suelo extranjero” – e insistía en que si Obama es elegido, “no nos vamos a sentar y dialogar con Irán a menos que o hasta que abandone su programa de armamento nuclear.“
¿De veras? La propia página web de Obama le describe como “el único candidato favorito que apoya la diplomacia directa y firme con Irán sin precondiciones“. Cuando Obama era preguntado el año pasado en un debate televisado si estaba de acuerdo o no “en reunirse por separado, sin precondiciones… Con los líderes de Irán, Siria, Venezuela, Cuba y Corea del Norte,” respondía inmediatamente: “lo haré.”
Si Obama ha cambiado de opinión, debería decirlo. (También debería actualizar su página web.) Quejarse de “un ataque político sin precedentes” cuando ni siquiera se le ha dado vela en este entierro, por no mencionar que no ha sido interpretado erróneamente, es pueril y patético, no presidencial.
En 2006, la rama legislativa del consistorio de la ciudad de Chicago votaba a favor de prohibir servir foie gras a los restaurantes de la ciudad. En aquel momento, el alcalde Richard Daley lo llamaba “la ley más estúpida que el consistorio ha aprobado nunca.” La semana pasada, los integrantes de la rama legislativa alcanzaban la conclusión de Daley, y votaban de manera casi unánime a favor de levantar la prohibición.
Ciertamente hay buenos motivos para prohibir por ley el foie gras, que se fabrica alimentando a la fuerza a patos y gansos a través de un tubo encajado en sus gargantas, obligando a sus hígados a alcanzar 10 veces el tamaño normal. Pero en una sociedad libre, las tentativas por parte del gobierno de limitar las opciones del consumidor son normalmente ineficaces y están fuera de lugar. Si se desaprueba el foie gras por motivos humanitarios (o cualquier otro), debería defenderse en el mercado de ideas – no presionando a la burocracia para que lo prohíba.
La prohibición no anula la demanda, y la demanda generalmente encuentra su oferta. El alcohol no desapareció bajo la ley seca, pasó a ser clandestino, a tabernas sin licencia y otros canales ilegales. El foie gras tampoco desapareció; los aficionados de Chicago a cenar fuera han tenido ciertas dificultades para encontrar tabernas sin licencia” donde los chefs siguieron preparándolo.
Felizmente, chefs y aficionados a la buena mesa pueden salir de las sombras ya, y los activistas de los derechos de los animales pueden ponerse a hacer lo que deberían haber estado haciendo todo el tiempo: Utilizar la razón, no la fuerza, para lograr su objetivo.
El Boston Globe ” informaba recientemente que las jubilaciones se están disparando de golpe en la Autoridad del Transporte Público de la Bahía de Massachusetts. ¿Por qué? Porque la nueva ley que entra en vigor en 2009 reduce ligeramente las prestaciones para los empleados que se jubilan antes de la edad de 65 años. El cambio principal: A partir del año que viene, los jubilados tendrán que pagar el 15 por ciento de sus primas del seguro de salud. Los jubilados actuales tienen atención médica completamente gratuita de por vida. Eso además de sus pensiones, por supuesto. Los trabajadores de la Autoridad pueden jubilarse con pensiones íntegras después de apenas 23 años en el puesto de trabajo, momento en el cual son perfectamente libres de encontrar otro puesto de trabajo público y volver a la nómina pública.
La doble contabilidad así es común en el sector público, al igual que otras ventajas lucrativas que los empleados del gobierno dan por sentadas y con las que los empleados del sector privado solamente pueden soñar. “La nación se divide en dos clases de trabajadores: Aquellos que reciben prestaciones del gobierno y aquellos que no,” observaba USA Today en 2007. “El vacío se está abriendo en todos los campos – pensiones, prestaciones sanitarias, edades de jubilación.” Según el Servicio de Estadística del Congreso, la pensión recibida por el jubilado medio del sector privado tiene un valor inferior a la mitad de la que puede esperar un empleado del sector público típico. Si usted no mete cuchara en el gobierno, no obstante, puede esperar trabajar jornadas cada vez más largas y pagar impuestos y multas cada vez más elevadas para financiar a aquellos que lo hacen.
Aquellos, por poner un solo ejemplo, como Michael Mulhern. Es un ex gerente general de la Autoridad del Transporte Público de la Bahía de Massachussets de 40 y tantos que “se jubiló” en 2005, empezó a percibir una pensión anual de 130.000 dólares, y a continuación se jubiló como gestor del fondo de pensiones de la Autoridad del Transporte Público de la Bahía de Massachussets, un puesto de trabajo con una remuneración anual de 225.000 dólares. La pensión total de Mulhern: más de 350.000 dólares al año. Él es solamente un ejemplo de un colosal problema que se vuelve más acuciante con cada día que pasa – las sobrecogedoras sumas de dinero que desembolsan los contribuyentes para el cuidado y la alimentación de avaros funcionarios públicos. En Massachussets y en toda la nación se gesta la reacción.
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