El Distrito Federal de México está blindado a la espera de la llegada del primer mandatario norteamericano. Calles, hotel y los lugares por donde transitará Barack Obama han cerrado su acceso al público. “Responsabilidad compartida” en el narcotráfico y la inmigración son los temas que el presidente Calderón espera abordar con el mandatario norteamericano.
Máxima expectativa
Pocas horas antes de la llegada de Barack Obama a México, la capital refuerza su seguridad con más de 5.000 efectivos policiales desplegados por DF para proteger las calles, el hotel y los lugares por donde transitará el mandatario.
Si bien los lugares claves por donde transitará Obama acompañado de su homologo, Felipe Calderón están cerrados al tránsito, los negocios y locales de la zona no han tenido –al momento- problemas para ingresar a sus lugares de trabajo, previa identificación personal.
En su primera visita a un país Latinoamericano, Obama trabajará junto a Calderón el problema del narcotráfico y la inmigración que tanto incumben a ambos países.
En el día de ayer el presidente mexicano señaló que si bien no responsabiliza a Norteamérica por el avance del narcotráfico en México, el consumo que se “exige desde el norte” fomenta aún más la ilegalidad y tráfico de drogas en México.
“Mi idea no es culpar a Estados Unidos todo el tiempo, mi idea es hablar de ello, necesitamos darnos cuenta y reconocer que es un problema común y necesitamos resolverlo como tal, pensar que juntos somos más poderosos que cualquier organización criminal”, señaló el mandatario latino un día antes de la visita de Obama.
La guerra contra el narcotráfico es desde el primer día de gobierno la prioridad de la gestión de Calderón y ahora más que nunca cuando su política anti- narcotráfico se ha cobrado ya unas 10.000 víctimas desde su toma de posesión, en diciembre de 2006.
La reforma migratoria ocupa un lugar importante en la agenda de ambos países.
Una de cada 10 personas nacidas en México emigra al país vecino, según señala un informe del Pew Hispanic Center. Unos 12,7 millones de mexicanos residen en EE UU. Más de la mitad son indocumentados. “Ningún país en el mundo tiene una cifra similar de inmigrantes extranjeros como EE UU tiene de México“, indica el estudio.
La visita de Obama fue precedida por la que a fines de marzo hizo la secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien allanó el camino del mandatario estadounidense al atajar las versiones de que México estaba en camino de convertirse en un “Estado fallido” y anunciar que la nueva Administración desea abrir una nueva etapa en las relaciones con su vecino del sur. Al respecto, ayer el presidente Calderón volvió a lamentar dicho comentario.
“México no es un estado fallido” como llegó a avanzar un informe del Pentágono. “Es algo muy serio, necesito decirlo, una expresión que en un determinado momento causó un serio daño a la imagen de México”, lamentó el presidente mexicano.
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