El Gobierno de México descartó hoy riesgos de violencia y una crisis de gobernabilidad, después de que la izquierda opositora impugnase “por fraude” los comicios del 2 de julio y llamase a manifestaciones callejeras en todo el país.
El gobierno cree que no habrá violencia y crisis de gobernabilidad
“No prevemos ningún brote de violencia porque quienes organizan estas movilizaciones han dicho públicamente que se harán en respeto estricto a las leyes y de manera pacífica”, dijo en rueda de prensa Rubén Aguilar, portavoz del presidente mexicano, Vicente Fox.
Añadió que el Ejecutivo “confía en la palabra” del candidato Andrés Manuel López Obrador y otros líderes de la coalición izquierdista que le apoya, quienes llamaron a las manifestaciones “siempre en el marco de la ley”.
López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda), asegura que las elecciones del 2 de julio, ganadas oficialmente por el conservador Felipe Calderón, correligionario de Fox, fueron “fraudulentas” e “irregulares”.
El autónomo Instituto Federal Electoral (IFE) dio el pasado jueves como ganador de los comicios a Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN, en el poder), con una ventaja de sólo 0,58 puntos porcentuales (unos 243.900 votos) sobre el candidato de la izquierda.
López Obrador, ex alcalde de Ciudad de México, convocó hace dos días a sus seguidores a marchar a partir del próximo miércoles 12 de julio desde todos estados del país hacia la capital para denunciar el “fraude” y exigir un recuento “voto por voto” de los comicios.
El dirigente izquierdista, que el pasado sábado presidió una multitudinaria manifestación en la plaza capitalina del Zócalo, la mayor del país, también anunció una nueva “asamblea informativa” en ese mismo lugar el próximo domingo.
Los líderes de la coalición que respalda a López Obrador, encabezada por el PRD, impugnaron formalmente el domingo los comicios ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), al que remitieron documentos que, aseguran, prueban que hubo “múltiples irregularidades antes, durante y después” de la jornada del 2 de julio.
El TEPJF tiene de plazo hasta el 31 de agosto para resolver las quejas y hasta el 6 de septiembre para proclamar al presidente electo, quien debe tomar posesión el próximo 1 de diciembre para un mandato de seis años. Calderón y los dirigentes del PAN aseguran que su triunfo fue legítimo y que la jornada electoral fue limpia.
El IFE también ha defendido la transparencia de su actuación y descartado la posibilidad de que su sistema de cómputo hubiese sido “manipulado”, tal como sostiene el PRD.
El portavoz de Fox dijo hoy que la impugnación de las elecciones, la polarización política y las protestas callejeras convocadas por la izquierda no ponen en riesgo la gobernabilidad de México.
“La sociedad mexicana está mucho allá que cualquier color (político), es plural y multicultural, y ha expresado su enorme madurez”, enfatizó el portavoz.
Aguilar señaló que las “sólidas” instituciones del Estado mexicano “habrán de dar cauce a cualquier diferencia que puede haber entre los ciudadanos, (por lo que) desde nuestro punto de vista está garantizada de manera absoluta la gobernabilidad en este momento y durante los próximos gobiernos”.
El funcionario indicó, además, que Fox está “muy contento” por la “gran participación” y la “demostración de civismo” que los mexicanos dieron el 2 de julio.
Asimismo, señaló que las labores de transición con el futuro gobierno empezarán “después de que las autoridades correspondientes” hayan proclamado al presidente electo y que, de momento, no se reunirá con ninguno de los candidatos que contendieron en los pasados comicios.
Calderón dijo el jueves pasado a la prensa que Fox le había telefoneado para felicitarle por su triunfo electoral
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