América, Pensamiento y Cultura

Mientras las universidades contienen la respiración Los cursos masivos “online” se asientan

Las alianzas entre proveedores de cursos universitarios por Internet y grandes compañías del sector tecnológico ofrecen el atractivo y la conexión con el mercado que se echaba en falta.

Coursera, una de las tres grandes proveedoras de cursos masivos abiertos online (MOOC) ha anunciado recientemente un acuerdo con Google, Instagram y otros gigantes de la tecnología para diseñar conjuntamente varios “microgrados”: títulos que acreditan haber realizado algunos cursos por Internet, más un proyecto práctico, relacionados con un tema muy concreto.


Comparados con los grados tradicionales, estos “microgrados” –aseguran los promotores– tienen una conexión mucho más directa con las necesidades del mercado. Además, el enfoque práctico de la mayoría de ellos –y la especificidad de su contenido– permiten a quien los cursa especializarse en un tema por un precio muy inferior al de un máster. También son mucho más flexibles: el estudiante puede realizar los distintos módulos en el orden que quiera –con pequeñas restricciones– y no tiene que desplazarse físicamente a ningún sitio.
 
Los proveedores de cursos masivos por Internet ofrecen “microgrados” que presumen de tener una conexión mucho más directa con las necesidades del mercado laboral


Del curso suelto a la especialización
Los tres grandes del sector de los MOOC (Coursera, Udacity y EdX) empezaron ofreciendo solo cursos sueltos, pero poco a poco también han ido desarrollando programas parecidos a especializaciones. Los 28 de Coursera –la plataforma con mayor oferta– son impartidos y acreditados por universidades norteamericanas o europeas. Están compuestos por varios cursos –cinco por término medio– y un proyecto fin de programa. Los campos predominantes son la tecnología –especialmente la informática– y la empresa, aunque también hay algunos dedicados a la enseñanza, la política internacional o la biología. Con todo, el grueso de la oferta siguen siendo los cursos sueltos, más de 1.100.
 
EdX ofrece, además de sus 434 cursos, 13 programas de especialización –compuestos por dos a siete cursos cada uno– llamados X Series. Son más baratos –unos 200 dólares– que los de Copursera y no requieren elaborar un proyecto práctico, pero solo en ocho de ellos se da certificado final.
 
Udacity ofrece cinco “nanogrados” por el momento, aunque está desarrollando más. Todos están centrados en la tecnología, y han sido diseñados en colaboración con empresas del sector como AT&T, Google o Facebook. Cada uno dura de seis a doce meses y cuesta 200 dólares al mes.
 
La colaboración de grandes empresas se presenta como un aval de cercanía con las necesidades del mercado. En un contexto en que se tiende a concebir los estudios universitarios como una preparación laboral, estos programas vienen a ser un atajo. Udacity es la proveedora que más claramente ha apostado por este modelo: mientras EdX, la de corte más académico, exhibe en su web los nombres de las universidades que certifican sus cursos, los logos que destacan en la de Udacity son los de Google, Facebook o Android. Coursera también está dando pasos en esa dirección, como indica su reciente acuerdo con Google para diseñar algunas especializaciones.
 
Los cursos especializados suponen una alternativa más real a la modalidad universitaria tradicional


Evaluar la calidad


Los tres grandes de los MOOC se presentan como “el futuro de la educación superior”. Sin embargo, mientras solo ofrecían cursos sueltos, el mundo académico no los veía como verdaderos competidores. El salto a las especializaciones supone un reto mucho más real.

Algunos de los nuevos programas pueden ser una alternativa válida a los cursos de posgrado o másteres, y a un precio mucho menor.
 

Así, Udacity, en colaboración con el Georgia Institute of Technology (GIT), ofrece un grado en informática por unos 7.000 dólares. Cada crédito costará 135 dólares, mucho menos que los 472 (1.139 para los extranjeros) que el GIT cobra actualmente en la modalidad tradicional. Los exámenes serán presenciales, aunque los estudiantes podrán hacerlos en cualquiera de los centros de evaluación acreditados (varios centenares en todo Estados Unidos).
 
Otro ejemplo es la nueva especialización en “Data Science”, de Coursera, impartida por profesores de la Johns Hopkins University y con proyecto final diseñado por una empresa de tecnología para móviles, puede ser un ejemplo del nuevo modelo de enseñanza posgrado.
 
No obstante, queda evaluar si la calidad de los MOOC es equiparable a la de un programa tradicional. Existe un precedente negativo: en 2013 Udacity llegó a un acuerdo con la Universidad estatal de San José (Estados Unidos), por el que los alumnos podían cursar algunas asignaturas a través de la plataforma. La nota media en los exámenes finales fue tan baja que la universidad rescindió el acuerdo.
 
Queda por evaluar si la calidad de este tipo de educación es equiparable a la de un programa tradicional


¿Y el dinero?


Desde la explosión de los MOOC, las tres principales plataformas han tenido problemas de financiación, pero esto puede estar empezando a cambiar. Una forma de obtener ingresos son los títulos certificados. La mayoría de los cursos pueden realizarse gratis, pero hay que pagar si uno quiere obtener un documento acreditativo.
 
Por otro lado, tanto Coursera como Udacity han recibido importantes inversiones de fondos de capital riesgo, mientras que EdX se ha financiado con donaciones de sus dos instituciones madre (Harvard y el MIT), más alguna aportación de la Fundación Gates.
 

Con todo, el futuro de la financiación podría estar en las colaboraciones con las grandes empresas. Estas pueden tener interés en fomentar un tipo de educación que necesitan, y a las proveedoras de MOOC les vienen bien el dinero y el prestigio que les aportan. 

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú