Los primeros comicios celebrados en Macedonia tras las reformas puestas en marcha para acercarse a Europa transcurrieron con normalidad. Los macedonios votaron pensando más en mejorar su calidad de vida que en las divisiones étnicas.
EN 85 MUNICIPIOS
Ayer fue día de jornada electoral en Macedonia. Los ciudadanos acudieron a las
urnas con el objetivo de elegir representantes locales en 85 municipios,
incluida la capital, Skopje. Pero no se trata de unos comicios cualquiera, sino
de los primeros celebrados después de las reformas que ya se han puesto en
marcha para acercar Macedonia cada vez más a Europa.
Allí estaban
presentes varios observadores internacionales que no se querían perder ni un
detalle de la jornada electoral para comprobar que, efectivamente, Macedonia
está “por la labor” de acercarse a Europa y alejarse de la inestabilidad
balcánica.
Cuatro años después de una revuelta de los rebeldes albaneses
que terminó con un acuerdo internacional de alto el fuego que allanó el camino a
las reformas, los observadores no tuvieron ayer demasiados problemas en la
jornada donde se eligieron los representantes de la Administración local.
Los albaneses, que reclaman garantías de que la mayoría de macedonios
eslavos respete los derechos de las minorías, obtendrán una autonomía mayor
gracias al nuevo sistema de Gobierno, que tendrá más control sobre las escuelas,
la ley y los impuestos.
A pesar de que algunas escaramuzas entre miembros de las meses electorales provocaron el cierre de tres centros de votación, en general, la normalidad fue la nota reinante durante una
jornada electoral muy valorada por los macedonios, que la interpretan como una
prueba de madurez democrática de la nación.
Casi 400 candidatos
procedentes de docenas de partidos participaron en estos comicios para elegir
representantes locales en 85 municipios. El alcalde de la capital, Skopje, Risto
Penov, un liberal demócrata de 47 años, se enfrenta al empresario de 58 años
Trifun Kostovski, apoyado por la oposición. Ambos se estuvieron acusando de
corrupción durante la campaña electoral.
Baja
calidad de vida
A pesar del interés mediático que han despertado
a nivel internacional algunos conflictos como los de Kosovo (donde los albaneses
quieren independizarse de Serbia y Montenegro), los votantes votaban ayer
pensando más en mejorar su calidad de vida que en posibles divisiones étnicas.
No en vano, uno de cada tres macedonios se encuentra en el paro en este país que
obtuvo la independencia en 1991, después de la desintegración de Yugoslavia. El
salario medio de los macedonios tampoco es muy halagüeño y se sitúa en unos 150
euros.
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