Política

Nuevo enfrentamiento entre Kirchner y empresarios españoles por el congelamiento de tarifas

El titular del Consejo Superior de Cámaras, el español Javier Gómez-Navarro, renovó el reclamo por los ajustes tarifarios aunque ratificó la voluntad de invertir en la Argentina. Afirmó que “sugerir soluciones a problemas ya planteados” sería un “buen inicio” para restablecer la confianza en Argentina. Kirchner criticó a los ejecutivos por exigir seguridad jurídica tras haber confiado en el país en los 90.

El presidente de Argentina criticó a los ejecutivos por exigir seguridad jurídica
En el segundo día de la visita oficial, del presidente de Argentina en España, el debate por el aumento de las tarifas de las privatizadas volvió a ocupar el centro de la escena.

El almuerzo que le ofreció el presidente del Consejo Superior de Cámaras, Javier Gómez-Navarro, se convirtió en escenario de un nuevo cruce entre los empresarios y el Presidente por la actualización de los precios de los servicios públicos.

El primero en hablar fue el propio Gómez-Navarro. Tras elogiar al Presidente y su gestión y llamar a “hacer un esfuerzo por cambiar la imagen” de las relaciones entre el empresariado local y el Estado argentino, animó a las pequeñas y medianas empresas españolas a invertir en la Argentina.

No obstante, destacó que en el “gran esfuerzo inversor” de su país “han surgido algunos problemas relativos a la actualización de los servicios públicos y sus costes”, en evidente referencia al reclamo por el aumento de las tarifas.

Además, remarcó que la inversión española en la Argentina “ronda los 50.000 millones de euros en los últimos 20 años”, pero enseguida resaltó que “las empresas se mueven por las expectativas y por la confianza”.

Autocrítica. Enseguida, y fuera de lo previsto, Kirchner pidió el micrófono para replicar al reclamo empresario. Les pidió a los ejecutivos un ejercicio de “autocrítica” y los criticó por haber invertido en los 90 cuando la “imprevisibilidad” era mucho mayor que ahora, según evaluó.

“España invirtió en los años 90 grandes sumas de capital. No existe mayor imprevisibilidad que en ese momento [por la década pasada]. Ustedes sabían que había un gran déficit fiscal y que la paridad se mantenía por el endeudamiento. Mi primera pregunta es ¿Cómo hoy se habla de seguridad de inversión en Argentina cuando el contexto macro y el funcionamiento interno es altamente previsible?”, les advirtió el Presidente.

En este sentido, se diferencio de lo ocurrido durante la década menemista. “Nunca tuvieron mejor marco ni previsibilidad en un país que se desendeuda y que crece”, prosiguió.

Además, y en sintonía con su pedido de paciencia para concretar los aumentos de tarifas, reiteró que “los contratos se van a resolver paulatinamente” y agregó que sus inversiones “están hoy a buen resguardo y han recuperado rentabilidad”.

Ante el Congreso. Más temprano, ante el parlamento español, Kirchner aprovechó su exposición ante los diputados para renovar sus críticas a las privatizadas con un pedido para que respeten los contratos y las inversiones proyectadas.

“Muchas veces no es la tarifa lo que está en juego sino el cumplimiento o no de los contratos”, aseguró ante los legisladores.

El caso Suez. Tras destacar que en los últimos años hubo muchas inversiones de Europa, y puntualmente de España en la Argentina, se refirió en particular al grupo francés Suez, hasta abril controlante de Aguas Argentinas.

“Tuvimos problemas con el Grupo Suez, donde Aguas de Barcelona tenía una participación, y tuvimos que rescindir el contrato porque no se hicieron las inversiones mínimas proyectadas. Muchos sectores del conurbano no tenían agua potable y cloacas”, afirmó el jefe del Estado.

“Eso se produjo porque la empresa en vez de invertir se dedicó a sacar la rentabilidad fuera del país, aprovechando el regimen de convertibildad”, insistió.

En este contexto, el Presidente instó a Telefónica y a Repsol, dos de las empresas que esperan la actualización de las tarifas, a aumentar sus inversiones en la Argentina. Enseguida aseguró que en 2008 el 80% de los argentinos usarán teléfonos celulares y “si Repsol invierte fuerte en Argentina, la producción de gas y de petróleo pueden crecer muchísimo”.

Infierno. Además, y en sintonía con su pedido de paciencia a los empresarios frente a cuándo se aplicarán los aumentos, reiteró que pese al crecimiento registrado en los últimos años, el país “no salió del infierno”.

“Estamos en el infierno y estamos subiendo pasito a pasito las escaleras del infierno. Cuando acabe mi mandato el 10 de diciembre de 2007 espero poder decirle al pueblo argentino que estamos en la puerta del purgatorio”, subrayó.

La nueva referencia al “infierno”, una figura que el Presidente acostumbra usar en sus discursos, pareció una respuesta al rey Juan Carlos I que ayer, en medio de elogios a la recuperación de la economía argentina, dio por superada la crisis de 2001, situación en la que se basaron medidas como el congelamiento de tarifas y el default de la deuda bilateral con España.

Deuda. Sobre este último punto, el Presidente ratificó que la Argentina pagará la deuda de alrededor de 900 millones de dólares que mantiene con España desde 2001, y cuya reprogramación ya fue acordada ayer entre la ministra de Economía Felisa Miceli y su par español, Pedro Solbes.

Contra el Fondo. En este contexto, volvió a agradecer, tal como lo había hecho ayer ante el rey Juan Carlos I, la asistencia económica recibida en aquel momento y se refirió a España como “el único país” que se destacó por su solidariad.

Tras destacar la actitud del país europeo, la contrapuso con la del Fondo Monetario Internacional (FMI). “Del FMI tenemos el peor de los recuerdos por la actuación que tuvo durante la crisis que vivió la Argentina. Nos sentimos maltratados, más alla de las responsabilidades que nos pudiera caber a los argentinos”, destacó.
. Fuente Agencias y la Nación Argentina.

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