Andalucía, Galicia, Castilla y León y Cáceres ya cuentan con nuevos productos autóctonos en la lista europea de productos agrícolas y alimentarios protegidos, cuya ampliación ha hecho pública la UE a principios de esta semana.
ACEITE, QUESO, PAN Y MANTECADAS
Los aceites de oliva de Terra Alta y Sierra de Cádiz, el Queso Ibores, la Pera
de Jumilla, el Pan de Cea y las Mantecadas de Astorga pasarán a engrosar la
aportación española a la lista europea de productos agrícolas y alimentarios
protegidos, más conocidos como Denominación de Origen.
Esta lista se
elabora desde el año 1992 para evitar las imitaciones de un producto tradicional
y vinculado a una determinada región. De esta manera, se evita la acción de la
competencia desleal ligada a las imitaciones de estos productos que, además de
desalentar a los productores, también supone un engaño para los consumidores.
En este sentido, los sistemas de protección tienen como objetivo
estimular una producción agrícola variada, proteger el abuso e imitación de
nombres de productos y ayudar al consumidor con informaciones relacionadas con
el carácter específico de los productos.
Junto a los productos
españoles, en la última ampliación de las denominaciones de origen se han unido
un aceite de oliva italiano (Valdemone), dos tipos de azafrán del mismo país
(dell´Aquila y de San Gimignano), y el queso portugués Serra da Estrela.
Sistemas de protección
Estas diez
nuevas denominaciones se han incluido en la lista de alrededor de 650 productos
ya protegidos en virtud de la legislación sobre la protección de indicaciones
geográficas, denominaciones de origen y especialidades regionales.
Para
luchar contra la competencia desleal, la UE creó en 1992 los sistemas conocidos
como Denominación de Origen Protegida (DOP), Indicación Geográfica Protegida
(IGP) y Especialidad Tradicional Garantizada (ETG) que además también ha servido
para promover estos productos agroalimentarios.
La DOP designa el nombre
de un producto cuya producción, transformación y elaboración debe realizarse en
una zona geográfica determinada, con unos conocimientos específicos reconocidos
y comprobados, mientras que en la IGP el vínculo con el medio geográfico sigue
presente en al menos una de las etapas de la producción, la transformación o la
elaboración.
Por su parte, la certificación ETG no hace referencia al
origen, sino que destaca una composición tradicional del producto o un modo de
producción tradicional.
Los quesos Manchego, Cabrales e Idiazábal, la
Sobrasada de Mallorca, los embutidos de Guijuelo, el Arroz de Valencia, el
Espárrago de Navarra, el Pimentón de Murcia, el Turrón de Alicante y el Aceite
de Baona son algunos de los numerosos productos españoles incluidos ya en la
lista de DOP e IGP.
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