Política

País Vasco: ¿Y ahora qué, Zapatero?

El autor sostiene que la pasividad de Zapatero frente al Plan Ibarretxe no es de fiar y eso hace al Plan y sus garantes personajes especialmente peligrosos para lo que hoy por hoy es España.

Opinión: Alberto Illán Oviedo
La situación planteada por Ibarretxe y sus aliados no es una buena noticia. No
porque no se pueda atajar políticamente sino porque quién lo tiene que hacer ha
demostrado en los últimos ocho meses poca entidad política, ha demostrado que
todo vale para seguir en el poder y ha demostrado que no sabe, no quiere o no
puede negociar en situación de superioridad que es la que tiene en el
Parlamento. ZP no es de fiar y eso hace al Plan y sus garantes personajes
especialmente peligrosos para lo que hoy por hoy es España.

Ciertamente
se nos presentan los tres votos de Batasuna como una sorpresa inesperada pero
semejante análisis es un ejercicio de ingenuidad. Con una ETA débil, su brazo
parlamentario tiene en este plan un buen agarradero para avanzar en sus
objetivos independentistas, un estado marxista vasco, a la vez que encuentran
tiempo extra para que la organización vuelva a recuperarse estructuralmente, con
todo lo que ello supone en una banda terrorista. La lectura por parte de Otegui
de una carta de Josu Ternera invita a este análisis.

El apoyo popular
directo al Plan es muy bajo, hoy (31/12/04) El Mundo lo cuantifica en un 26%. Lo
peligroso está en la indeferencia del resto de la ciudadanía vasca hacia un
camino político que los va a aislar de España y de Europa. El 55% se muestra
indeciso y eso que el 51% de los vascos se definen no nacionalistas. Es esta
indefinición, esta inactividad política es la que aprovecha el político
profesional, en este caso nacionalista, para dirigir a los individuos, para
establecer un camino, supuestamente consensuado por un referéndum. Porque esta
consulta, por muy ilegal que sea, se va a producir.

Aunque esta votación
hubiera sido negativa para Ibarretxe, aunque el nuevo Estatuto que es el Plan
sea previsiblemente tumbado en las Cortes Generales, el PNV y sus socios van a
seguir adelante. Cuando se convoque el referéndum, ¿qué hará ZP? A todas luces
ilegal, si el resultado es positivo (y dada su precariedad a la hora de hacerse
sin un apoyo institucional, seguro que el pucherazo da ese resultado), las
autoridades vascas pueden aducir que el resto de España es hostil y de esa
manera, declarar su independencia, su verdadero objetivo.

Cabe
preguntarse si debemos adelantarnos a los planes nacionalistas. Si
verdaderamente van a organizar un referéndum, porque no el estado español y no
la autonomía vasca lo presenta, pero no a nivel vasco, sino a nivel nacional. Al
fin y al cabo, ellos (los nacionalistas) quieren ser un Estado Libre Asociado,
pero y el resto de los españoles ¿quieren asociarse con ellos? ¿Cómo se va a
plantear lo que pasa con aquellas regiones dentro de las Vascongadas que no
quieran secesionarse, presumiblemente Álava? O aquellos que en Vizcaya y
Guipúzcoa no quieran seguir ese camino tan impopular como artificioso ¿cómo lo
tratamos? ¿Cómo se plantea todo esto en una consulta popular? ¿No es posible que
la dificultad que todo ello conlleva sea el verdadero enemigo de estos
nacionalistas de sofá? Quizá hemos llegado demasiado lejos por la debilidad del
Gobierno actual pero por qué no nos echamos un farol, con todas las
consecuencias.

Lo siento mucho por aquellos que viviendo en tan hermosa
tierra no se sienten de ese rebaño excluyente y xenófobo, lo siento mucho.
Espero que esto no vaya más allá y que por una vez, aunque sólo sea por una vez,
Zapatero actúe como un estadista y no como un figurón en el poder. Entramos en
un tortuoso camino, otro más, y eso que sólo llevamos ocho meses de gobierno
progresista. El próximo año promete ser tan apasionante como peligroso.


Fuente: Liberalismo.org

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