Con el premio Spirit del cine independiente aún caliente y ya en sus manos, Penélope Cruz admite que ganar el Oscar por su papel en Vicky Cristina Barcelona sería “algo enorme”. “Cuando pienso en ello me siento abrumada”, declara la española, horas antes de pisar la alfombra roja.
Nominada a mejor actriz secundaria
La actriz confiesa haber preparado algo “por si acaso hay suerte y hay que subir” a recoger la estatuilla. El Oscar a la mejor actriz de secundaria abre el fuego, “y eso hace que los nervios sean bestiales, porque sabes que vas a estar en la alfombra roja y en cuanto te sientes va a caer el premio”.
Penélope recuerda su primera nominación a la mejor intérprete con Volver y admite que como mejor actriz secundaria “hay alguna posibilidad más que la otra vez”. “Si dicen mi nombre, quiero que de verdad me sorprenda”, añade. “Pero si no lo dicen, no quiero estar triste ni agarrarme un berriche”.
La neurosis de los últimos dos meses podría dar pie a una secuela de las desventuras de María Elena, el personaje que le ha valido la nominación. “Ha habido momentos en los que estaba segura de que me desmayaba y me caía al suelo”. Eso sí, las llamadas lejanas y las flores de Woody Allen nunca han faltado. Con él espera volver a hablar antes y después, pase lo que pase: “Yo le sigo llamando para darle las gracias, porque María Elena me ha dado muchas alegrías”.
“Woody supo empujarme más allá de lo que yo quería”, palabra de Penélope. “Yo habría sido menos valiente… De cuando en cuando le decía: “¿No crees que me estoy pasando, que me estoy poniendo demasiado histérica?”. Y él contestaba: “De verdad, créeme: existen las mujeres así, yo las conozco”.
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