La alcaldía de la ciudad donde viven miles de exiliados cubanos está estudiando esta posibilidad. Además de la cesión del Orange Bowl, el evento contaría con actuaciones musicales y ofrecería a los asistentes camisetas conmemorativas con referencias explícitas al festejo.
La Comunidad cubana espera ansiosa la muerte del dictador
La alcaldía de Miami (EEUU), ciudad donde viven miles de exiliados cubanos, estudia la posibilidad de ceder el uso del estadio Orange Bowl para que la comunidad cubana se manifieste una vez que muera el presidente de Cuba, Fidel Castro, informó un portavoz de la alcaldía.
Los concejales de Miami evalúan desde principios de enero la posibilidad de que el evento cuente además con actuaciones musicales y ofrezca a los asistentes a la celebración camisetas con referencia explícitas al festejo. Otros aspectos que se están debatiendo en la alcaldía son los costos de la celebración y su duración, según una información publicada en el diario The Miami Herald.
“No lo encuentro apropiado ni lógico”, señaló Ángel Desfana, presidente de Plantados, una de las principales organizaciones del exilio en Miami, quien expresó su rechazo a que “la iniciativa espontánea del exilio” sea programada. Las manifestaciones del júbilo del exilio, en opinión de Desfana, “no deben ser conducidas” con el propósito de “encerrar a los cubanos en un estadio”.
La historia demuestra, agregó Desfana, que los cubanos prefieren manifestarse de forma espontánea y echarse, por ejemplo, a la calle Ocho, eje del barrio cubano conocido como la Pequeña Habana. Eso sí, precisó, lo hacemos de manera “ordenada y sin vandalismo”.
“Esencialmente, lo único que buscamos es encontrar un espacio lo suficientemente grande para que la gente, si lo desea, hable con los medios y muestre sus emociones”, declaró a ese diario Tomás Regalado, concejal de la alcaldía de Miami y uno de los responsables de esta iniciativa. “No significa que hagamos un festejo oficial por la (eventual) muerte de Fidel Castro”, aseguró Regalado, de origen cubano, según informa el diario español El País.
Para Tomás Rodríguez, presidente de Agenda Cuba, es indiferente que la alcaldía ceda el Orange Bowl (donde se juegan los partidos del fútbol americano de la liga universitaria y otros eventos deportivos) para que los cubanos se congreguen y festejen la muerte de Fidel Castro, apartado del poder por una grave enfermedad desde julio pasado. Agenda Cuba, “aunque muera el dictador” (Castro), seguirá “trabajando para lograr un cambio hacia la democracia en Cuba”, apuntó Rodríguez, quien ha señalado que ellos “protestarán en la calle y en el Orange Bowl”.
Más escéptico se mostró Miguel Saavedra, presidente de Vigilia Mambisa, quien puso en duda que la gente vaya al Orange Bowl, ya que “los cubanos prefieren un área donde tomar un cafecito”, dijo en alusión al restaurante Versailles, centro de reunión del exilio cubano y ubicado en la calle Ocho de la Pequeña Habana. “Todos los cubanos van a ir a la calle Ocho y nosotros estaremos allí”, insistió. En ese sentido, opinó que no ve mal la medida para canalizar las expresiones de júbilo en el Orange Bowl, pero, según dijo, la comunidad cubana va a celebrar la muerte de Castro, cuando ocurra, “en el lugar cercano a sus casas”.
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