Así lo confirmaba ayer el prestigioso analista argentino Joaquín Morales Solá en su columna dominical en el diario La Nación. En apenas diez días, el presidente argentino vapuleó a empresas privadas, compañías de servicios públicos, el Fondo Monetario, el periodismo y, por último, la relación diplomática con el enfermo Papa Juan Pablo II.
Alarmados por su populismo
La retórica presidencial, la violencia de los piqueteros oficialistas y el
desorden intelectual de la administración han mellado hasta la esperanza de los
inversores nacionales y extranjeros. De esta manera Morales Solá confirma que la
demagogia y el populismo de Kirchner escribieron un capítulo más luego de
manifestar su silencioso apoyo a los piqueteros que bloquearon los surtidores de
la petrolera Shell y que amenazan ahora con hostigar a las empresas de servicios
públicos.
Morales Solá no duda que los hombres de Kirchner estuvieron
detrás de la juagada: “…puede asegurarse que algún sector del oficialismo
estuvo detrás del vandalismo activo y verbal. Puede ser que se haya tratado de
funcionarios que decidieron darle a Kirchner más de lo que Kirchner quería. La
conducción mandona de los hombres tiene, siempre, esas consecuencias”.
El analista dijo que las empresas españolas tiene temor. “Esa palabra se
ha instalado en vastos sectores sociales y no sólo en los sumisos funcionarios.
Empresas de servicios públicos le han anticipado al gobierno que, en las
actuales circunstancias, no concurrirán a las audiencias públicas para
normalizar su situación, convocadas para las próximas semanas. Grupos de
piqueteros oficialistas anunciaron que irán a esas audiencias. Las compañías
españolas se lo adelantaron también al gobierno de Madrid”.
Morales Sola
se despachó también con la administración de Rodríguez Zapatero, al decir que
“ya no es lo que era. Hay en él una clara división entre los ministros dedicados
a la economía y la producción, que ven a Kirchner con creciente desconfianza, y,
por otro lado, el propio jefe del gobierno y su canciller, Miguel Angel
Moratinos, que tratan de conservar una última instancia de diálogo y acuerdo. Es
la última oportunidad. Si desiste Rodríguez Zapatero, sólo quedaría el Papa. Y
el Papa no está bien, ironizó un alto funcionario del gobierno español”.
Luego se refirió a las quejas que los empresarios le hicieron llegar a
Miguel Sebastián. “En medio de ellos está Miguel Sebastián, el principal asesor
de Rodríguez Zapatero. Sebastián tuvo un romance con la Argentina, pero parece
que está condenado a la brevedad. Es economista; está acostumbrado a hablar con
empresarios y ningún empresario español habla bien de Kirchner.”
Malestar in crescendo
El malestar mayor de las compañías españolas no pasa por
la devaluación de 28,57% que ya descontaban, sino por las “sorpresas”: la
pesificación de deudas y la obligatoriedad de devolver dólares de las cuentas en
esa moneda, en el caso de los bancos; y el congelamiento de las tarifas de
servicios públicos, y el impuesto a las exportaciones que tendrán que pagar las
petroleras, en el caso de las empresas de servicios.
En medio de
acusaciones de todo tipo de parte de la prensa española a las medidas que
acompañaron el fin de la convertibilidad, las empresas radicadas aquí tuvieron
pérdidas sin precedentes en la Bolsa madrileña.
Las empresas españolas
en Argentina han sido duramente golpeada por el marasmo económico. De acuerdo
con el monto de descapitalización, las caídas fueron encabezadas por Telefónica,
con U$S 2.838 millones. Detrás se ubicaron: banco Santander Central Hispano
(SCH, banco Río, tercero del país), con 1.723 millones; Repsol-YPF (controla 45%
del crudo y de combustibles y 28 del gas natural), con 1.310 millones; banco
Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA, banco Francés, tercero en el ranking), con
1.265 millones; Telefónica Móviles, con 1.132 millones, y Endesa, con 168
millones de dólares.
Todavía resuenan los ecos de las acusaciones
vertidas por el presidente argentino en Madrid, hace dos años, donde acusó a los
empresarios españoles de enriquecerse mediante el aprovechamiento de las
inversiones. Las inversiones españolas en Latinoamérica ascienden a más de
100,000 millones de dólares en los últimos años, y mientras países como México,
Chile y Brasil se analizan con buenos ojos, en otros —léase Argentina— se cierne
una gran duda que de momento ha congelado el nivel de las inversiones
realizadas: los empresarios quieren garantías jurídicas.
No pasa una
semana en la que altos ejecutivos españoles critiquen sin pelos en la lengua la
actitud de Kirchner de obstrucción a lo que consideran acuerdos previos que
pasan por un aumento en las tarifas de varios servicios públicos. Argentina está
hoy en día considerada como un gran agujero negro que se puede recuperar, pero
que necesita una intervención quirúrgica que no puede demorar más tiempo. La
experiencia de los dos grandes bancos, el Santander Central Hispano, SCH (Banco
Río en Argentina), y el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, BBVA (Banco Francés),
ya ha dejado mella en el colectivo español que en la actualidad le hace frente
al populismo de izquierdas como mejor puede.
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