La Casa Blanca divulgó su plan de reforma migratoria para millones de indocumentados en Estados Unidos que los obligaría a salir del país, pagar tres mil 500 dólares para inscribirse y 10 mil más si son aceptados para legalización
Comienzan las críticas a Estados Unidos en su plan de legalizar a millones de indocumentados
La Casa Blanca divulgó su plan de reforma migratoria para millones de indocumentados en Estados Unidos que los obligaría a salir del país, pagar tres mil 500 dólares para inscribirse y 10 mil más si son aceptados para legalización.
El plan propone también el aumento de elementos de la Patrulla Fronteriza a 18 mil agentes, así como más de mil kilómetros de bardas y barreras vehiculares, un registro nacional de indocumentados y un nuevo sistema de verificación de elegibilidad de empleo.
Los inmigrantes indocumentados tendrían que registrarse para obtener un status temporal por seis meses, de tal forma que todos los que deseen salir de las sombras llenen una solicitud individual.
Si pasan un chequeo de antecedentes criminales, los inmigrantes indocumentados recibirían una nueva “VISA Z”. Cada persona deberá pagar dos mil dólares de multa y mil 500 dólares por la cuota de inscripción.
Las “VISAS Z” son renovables cada tres años y en cada ocasión el inmigrante deberá pagar los tres mil 500 dólares de multa y renovación.
Los trabajadores futuros, es decir aquellos que no se encuentran en Estados Unidos, podrán solicitar una “VISA Y”, con cuota variable y que permitirá al inmigrante trabajar dos años en Estados Unidos, regresar seis meses a su país y volver a solicitar un permiso por 2 años.
El plan de la administración Bush reduciría los niveles de inmigración con base en el concepto de reunificación familiar, bajo el argumento de que se necesitarían unos 30 años para terminar de procesarlos bajo las reglas actuales.
Por otra parte, organizaciones de Estados Unidos a favor de una amplia reforma migratoria calificó de equivocada una propuesta de la Casa Blanca que obligaría a indocumentados a salir del país y pagar cuotas para la legalización.
Para la Coalición para una Amplia Reforma Migratoria (CCIR por su sigla en inglés) la propuesta del presidente George W. Bush se aleja del espíritu bipartidista con que el tema debe ser abordado para garantizar que el debate migratorio resulte en ley favorable.
“Urgimos a la Casa Blanca, y los republicanos en el Senado, que sean serios sobre alcanzar una reforma a ajustar su curso de manera dramática”, dijo Clarissa Martínez de Castro, vocera de la CCIR.
Martínez de Castro dijo que mientras la Cámara de Representantes ha tomado pasos en dirección a lograr la aprobación de una reforma amplia “tristemente la Casa Blanca se ha ido la dirección opuesta”.
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