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¿Puede Irán facilitar un arma nuclear a terroristas?

Si bien los peligros de los proyectiles balísticos convencionales han quedado claros, el riesgo de una bomba iraní en manos de organizaciones terroristas exige un análisis en profundidad.


Estados Unidos está buscando una salida negociada a la crisis de la búsqueda de armamento nuclear por parte de Irán. Funcionarios estadounidenses y europeos han estudiado escenarios en los que Irán amenaza potencialmente a los estados árabes que lo rodean, a Israel e incluso a Europa con proyectiles equipados con cabezas nucleares.

Pero no hay casi debate entre los legisladores acerca de la posibilidad de que Irán pueda distribuir armamento nuclear entre algunas de las muchas organizaciones terroristas que patrocina.

¿Al-Qaeda?

Cuando se plantea este escenario de pesadilla, los analistas se centran sobre todo en Hezbolá, el grupo terrorista libanés chiíta fundado a principios de la década de los años 80 por la Guardia Revolucionaria de Irán. Sin embargo, al-Qaeda tiene precedentes muy anteriores de intentar hacerse con este tipo de armamento, y como indica el Informe de la Comisión del 11S , la red de bin Laden todavía conserva una relaciones oscuras con Irán. A pesar de los precedentes de desconfianza y enemistad entre los musulmanes chiítas y sunitas, Teherán y al-Qaeda comparten enemigos comunes en Estados Unidos e Israel. Esta cooperación ha dado resultados en los últimos años.

El ex asistente del fiscal Andrew McCarthy, el jurista que ejerció la acusación en algunos de los casos de terrorismo más sonados de la década de los 90, esbozaba en National Review Online la cooperación entre Irán y Al Qaeda. McCarthy señala el caso de Alí Mohamed, un turbio egipcio que con el tiempo emigró a Estados Unidos y sirvió en el ejército estadounidense. Sin el conocimiento de la Inteligencia norteamericana, Mohamed también era un reclutador de Al-Qaeda y hacia las veces de guardaespaldas de bin Laden. Cumpliendo órdenes de bin Laden, Mohammed se dedicaba a llevar a cabo operaciones de vigilancia de varios objetivos potenciales incluyendo la embajada estadounidense en Nairobi, Kenia.

Cuando en el año 2000 se declaró culpable de participar en la guerra contra Estados Unidos, Mohammed citó la existencia de "contactos entre al-Qaeda y la Yihad Islámica egipcia", mantenidos entre Zawahiri en representación de una parte y por Hezbolá en representación de Irán. "Yo dispuse la seguridad de la reunión mantenida en Sudán entre [Imad Mugniyeh] el jefe de Hezbolá, y bin Laden".

Mohammed dijo también que Hezbolá proporciona entrenamiento con explosivos a al-Qaeda y la Yihad. Irán, a su vez, suministra armas a la Yihad. Irán también utiliza a Hezbolá para " distribuir explosivos que se camuflan como rocas".

La apertura del sumario de Mohammed no debería sorprender a nadie.

Cuando la justicia estadounidense procesaba a bin Laden en 1998, el Departamento de Justicia le acusaba de haber instado a al-Qaeda a "aparcar diferencias entre organizaciones musulmanas terroristas, incluyendo el Gobierno de Irán y el grupo terrorista afiliado Hezbolá, para cooperar contra el enemigo común, Estados Unidos, y sus aliados".

El sumario agrega, "Al-Qaeda también forjó alianzas… con el gobierno de Irán y su grupo asociado Hezbolá con el fin de trabajar juntos contra sus enemigos comunes percibidos en Occidente, especialmente Estados Unidos".

Cuando en el año 2004 las conclusiones del sumario vieron la luz, la Comisión del 11 de Septiembre añade "importantes agentes de Al Qaeda viajaron a Irán a formarse en el manejo de explosivos. En el otoño de 1993, otra delegación se trasladó al Valle de la Bekaa en el Líbano para perfeccionar la formación en explosivos, así como en Inteligencia y seguridad".

Esa formación en las instalaciones de Hezbolá incluía a importantes líderes de Al-Qaeda. Uno de los que recibieron entrenamiento con Hezbolá, señala el ex fiscal McCarthy, es Saif al-Adel, el jefe de operaciones de al-Qaeda y "fuerza motriz" detrás de los atentados de

1998 contra las embajadas africanas. También está relacionado con el atentado del USS Cole del 2000, y se le relaciona con algunos terroristas del 11S.

Antecedentes de Al-Qaeda

Ahora que la relación entre Al Qaeda e Irán se ha establecido, es importante entender que al-Qaeda ha afirmado claramente que pretende utilizar armas de destrucción masiva contra Estados Unidos.

La Nuclear Threat Initiative, un colectivo encabezado por el magnate de los medios de comunicación Ted Turner y el ex Senador Demócrata de Georgia Sam Nunn, señala que existen pruebas que datan de los primeros años 90 de los primeros esfuerzos de al-Qaeda por hacerse con un arma nuclear y reclutar a personas con conocimientos en armamento nuclear. Por ejemplo, el sumario de la acusación contra bin Laden por los atentados de 1998 contra las embajadas africanas afirma que en diversos momentos desde 1992 el jefe de Al Qaeda se habría reunido con un asesor, Mamdouh Mahmud Salim, entre otras personas, "con el fin de obtener piezas de cabezas nucleares". El documento también señala que en 1993, el grupo trató de comprar uranio altamente enriquecido en Sudán.

Al-Qaeda continuó sus esfuerzos por obtener armas de destrucción masiva y conocimientos nucleares durante toda la década de los 90. A continuación, en el año 2000, un alto funcionario del Consejo de Seguridad Nacional ruso anunciaba que los aliados talibanes de Al Qaeda habían intentado sobornar a un ingeniero nuclear en unas instalaciones rusas.

Poco antes del 11 de Septiembre, Bin Laden y su lugarteniente Aymán al-Zawahiri se habrían reunido con dos expertos paquistaníes en armamento nuclear, que eran partidarios de los talibanes. Aunque ellos negaron haber provisto a bin Laden de alguna información útil, los expertos paquistaníes admitían al The Washington Post en diciembre de 2001 que facilitaron información técnica detallada en flagrante violación de las leyes de seguridad paquistaníes.

Después de ser expulsado de su refugio en Afganistán, Bin Laden habría proseguido su búsqueda de armas nucleares. En el año 2004, el agente de al-Qaeda capturado Sharif al-Masri dijo a sus interrogadores que Al-Qaeda tiene intención de comprar material nuclear en Europa y trasladarlo a México, y desde allí introducirlo en Estados Unidos. En el año 2005 dos yihadistas fueron detenidos intentando comprar uranio en Alemania. Uno de ellos era un iraquí que se había entrenado en campamentos de al-Qaeda y que estaba vinculado al estratega del 11S Ramzi Binalshibh.

Si bien no sabemos hasta qué punto la red de Bin Laden ha logrado su objetivo, la administración Obama ha dicho tener constancia de que al- Qaeda sigue intentando comprar tecnología nuclear y conocimientos técnicos.

"Al-Qaeda sigue presente en la región, igual de peligrosa y pidiendo a la gente que ataque a Estados Unidos y pidiendo a ingenieros nucleares que les faciliten secretos de Pakistán", afirmaba el 16 de septiembre Richard Holbrooke, representante especial estadounidense para Pakistán y Afganistán.

El cálculo

Los analistas de Washington en materia terrorista deben preguntarse:

¿En qué circunstancias podría Irán decidir que se la juega y distribuir tecnología armamentística de destrucción masiva entre las organizaciones terroristas?

Los diplomáticos suelen descartar la posibilidad. Reconocen que esto sería algo terrible, pero expresan sus dudas de que Irán tome una medida tan drástica por dos motivos.

En primer lugar, argumentan que a Teherán le incomoda la perspectiva de que los terroristas se hagan con armamento de esa clase. En segundo lugar, sostienen que el liderazgo iraní entiende que si un arma nuclear es transferida a al-Qaida y la utiliza para atacar a Estados Unidos o a cualquiera de sus aliados, la represalia sería abrumadora.

Sin duda, los analistas no deben subestimar la importancia de la fuerza estadounidense como disuasión. Pero es igualmente importante entender que, con Irán, la disuasión tiene sus límites. Ninguna nación tiene hoy una trayectoria tan larga de financiar el terrorismo como Irán, y las políticas occidentales en vigor hasta la fecha han fracasado estrepitosamente a la hora de disuadir a Irán de colaborar con el terrorismo utilizando armamento convencional.

La disuasión estadounidense se ha visto erosionada a causa de lo que Irán percibe como debilidad estadounidense, y por el hecho de que el régimen iraní lleva más de 30 años saliendo impune del fomento del terrorismo y la violencia contra los Estados Unidos y Occidente. La disuasión se ve mermada aún más por el desequilibrio del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad, que no parece temer al conflicto con Occidente.

El escenario de Hezbolá

Irán también podría proporcionar un arma nuclear a cualquiera de sus organizaciones terroristas en conflicto con Israel. De hecho, Irán puede entender esto como una póliza de seguro. En caso de que Israel lance un ataque preventivo contra las instalaciones nucleares iraníes, Teherán puede concluir que no tiene nada que perder entregando tecnología nuclear a los terroristas – sobre todo Hezbolá.

Irán ya cuenta con rutas de contrabando para el grupo. Recientemente habría pasado de contrabando cantidades importantes de armamento a Hezbolá en el Líbano en un intento de reconstruir el arsenal del grupo destruido por Israel durante la guerra de 2006. Como resultado de ése contrabando, Hezbolá contaría ya con el triple de proyectiles balísticos de los que disponía al principio de esa guerra. Fuentes militares israelíes reconocían en noviembre que Hezbolá dispone ya del misil Fajr de fabricación iraní capaz de llegar a Tel Aviv y, posiblemente, las instalaciones nucleares israelíes de Dimona.

Los israelíes están haciendo todo lo posible para detener el flujo de armas. El 3 de noviembre, tropas israelíes decomisaban un cargamento de armas que había salido de Irán con destino a Hezbolá. Las armas iban a bordo del MV Francop, un carguero con bandera de Antigua.

Ocultos a bordo de un buque civil aparecían tres docenas de contenedores llenos de armas destinadas a Hezbolá. Con 500 toneladas, el Francop transportaba una cantidad de armamento equivalente a diez veces la hallada a bordo del buque Karine-A, el barco que Irán cargó con 50 toneladas de armamento avanzado destinado a la Autoridad Palestina de Yasser Arafat en Gaza. El cargamento fue incautado por Israel en enero de 2002.

En el caso del Francop, las armas incautadas a bordo de la nave incluían 3.000 proyectiles sin retroceso, 9.000 bombas de mortero y más de medio millón en municiones de armas ligeras. También a bordo aparecían 2.800 proyectiles. La leyenda en inglés y farsi de la fundas de polietileno que contenían la munición mostraban que el fabricante era la Compañía Petroquímica de Irán.

En enero de 2009, las autoridades chipriotas capturaban un cargamento de armas antitanque y materiales de fabricación de artillería y proyectiles a bordo de un buque chipriota alquilado a una empresa iraní. Funcionarios de Inteligencia creen que el armamento se dirigía a las fuerzas de Hezbolá en el Líbano.

En mayo de 2007, el grupo kurdo PKK hacía descarrilar un tren iraní al sureste de Turquía que transportaba lanzacohetes, granadas de mortero y armas ligeras a Siria (posiblemente destinadas a Hezbolá).

En diciembre de 2003 y enero de 2004, después de transportar la ayuda humanitaria destinada al sur de Irán para las víctimas del terremoto, la Guardia Revolucionaria iraní utilizó los vuelos de retorno a Damasco para pasar armas a Hezbolá de contrabando.

Estos son los casos en los que se ha interceptado el armamento. Hay un número incalculable de envíos iraníes que han llegado. La pregunta que los analistas deben responder ahora es: ¿podría un arma nuclear llegar también?

El difunto Paul Leventhal, presidente del Instituto de Control Nuclear, tomó en serio esta posibilidad. En las circunstancias adecuadas, Teherán podría intentar trasladar armas de destrucción masiva a Hezbolá, o tal vez a otros grupos terroristas como Hamás o la Jihad Islámica palestina. En entrevistas con The Washington Times y The New York Times poco antes de su muerte en 2007, Leventhal decía que estaba dentro de lo posible que Hezbolá intentara introducir de contrabando un dispositivo nuclear elemental por vía marítima o terrestre hasta una ciudad israelí densamente poblada. Según Leventhal, incluso si el dispositivo de fisión funcionaba mal, daría lugar a una explosión con la potencia de 1.000 toneladas de TNT, lo que resultaría en radiación y una cifra "catastrófica" de muertos. Si este dispositivo funciona correctamente, puede resultar en una explosión con la fuerza de entre 15.000 y 20.000 toneladas de TNT-más o menos equivalente a la bomba arrojada sobre Hiroshima en agosto de 1945.

La amenaza nuclear iraní

Los peligros de un arma nuclear iraní son muchos. Si bien los peligros de los proyectiles balísticos convencionales han quedado claros, el riesgo de una bomba iraní en manos de organizaciones terroristas exige un análisis en profundidad. El mundo libre ignora tales amenazas corriendo con el riesgo.

Steven Emerson es el director ejecutivo del Investigative Project on Terrorism (IPT) y analista de FOX News. Joel Himelfarb es miembro del IPT y analista del Wall Street Journal.

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