El dictador Sadam Husein, ha sido condenado a morir en la horca por su implicación en la muerte de 148 iraquíes chiíes de la aldea de Duyail en 1983. Líderes islámicos advirtieron que el veredicto podría enfurecer más a aquellos sectores que rechazan a Estados Unidos, socavando la política norteamericana en Medio Oriente y alentando a los terroristas a efectuar más ataques. No obstante, la sentencia no se ejecutará inmediatamente puesto que el dictador debe hacer frente a otros juicios.
El Tribunal Especial que ha juzgado a Sadam Husein y siete de sus colaboradores ha condenado al dictador depuesto a la pena de muerte por “crímenes contra la humanidad”. Además, ha fallado que Sadam morirá en la horca, pese a que éste había manifestado su deseo de ser ejecutado ante un pelotón de fusilamiento. No obstante, la sentencia no se ejecutará inmediatamente puesto que el dictador debe hacer frente a otros juicios.
Han sido condenados también con la misma pena, morir en la horca, dos de sus más próximos colaboradores. Nada más entrar en la sala del tribunal, acompañado por la policía, Sadam se sentó y el juez le pidió que se pusiera de pie, a lo que éste se negó aduciendo que quería “escuchar la sentencia sentado”.
El juez, Rauf Abderrahmán, tuvo que pedir a la policía que lo obligaran a incorporarse para escuchar la sentencia. Además de Sadam, el magistrado dictó pena de muerte contra el hermanastro de aquél, Barzan al Tikriti, y contra Awad Hamad al Bandar, jefe del tribunal revolucionario que en 1982 condenó a muerte a 148 chiíes por haber participado en un atentado fallido contra Sadam.
El otro preboste del régimen que era juzgado, Taha Yasín Ramadán (vicepresidente de la república), ha sido condenado a cadena perpetua. Taha Yasín Ramadán recibió la condena de prisión a perpetuidad por “participar en el asesinato de 148 chiíes”, y el tribunal sumó además a esta sentencia otras dos inculpatorias: una de diez años por “crímenes contra la humanidad” y otra de siete por “requisar terrenos agrícolas y otras propiedades”.
Otros tres acusados –Ali Dayeh, Abdallah Kadum Ruweied y su hijo Nezhar Kadum, todos ellos altos dirigentes del partido Baaz en el momento de los hechos juzgados (1982)- han sido condenados a 22 años de cárcel por dos delitos distintos de “asesinato de 148 personas” y por “ayudar a conocer el paradero de las 148 personas”.
Solo uno de los acusados, Mohamed al Azawi, ha sido declarado inocente y el tribunal ordenó su puesta en libertad.
El presidente iraquí destaca la limpieza del juicio a Sadam Husein
El presidente iraquí, Jalal Talabani, destacó hoy la limpieza del juicio celebrado contra el ex dictador Sadam Husein; pero evitó comentar la sentencia de muerte conocida hoy por temor a la posible reacción de los iraquíes.
“Creo que el juicio fue limpio”, declaró Talabani a AP desde París, donde se encuentra en visita diplomática de seis días. No quiso comentar la condena a muerte dictada hoy contra el ex presidente y dirigente del partido Baaz. “Debo respetar la independencia de la justicia iraquí… porque mis comentarios podrían influir en la situación”, aseguró.
Diversas Reacciones
Líderes islámicos advirtieron que el veredicto podría enfurecer más a aquellos sectores que rechazan a Estados Unidos, socavando la política norteamericana en Medio Oriente y alentando a los terroristas a efectuar más ataques.
Algunos críticos acusaron al presidente estadounidense George W. Bush de planear de manera deliberada en momento de la sentencia, anunciada dos días antes de los comicios legislativos en los que la oposición demócrata buscará controlar nuevamente el Congreso de su país.
“La condena a la horca de Saddam Hussein se convertirá en un infierno para los estadounidenses”, expresó Vitaya Wisethrat, un clérigo musulmán respetado en Tailandia, donde la insurgencia islámica golpea al sur de la nación.
“El caso de Saddam no es un problema musulmán sino un problema de Estados Unidos y su política nacional”, sostuvo. “Los estadounidenses van a votar en comicios legislativos, entonces tal vez Bush use este caso para decirles a los votantes que Saddam ha muerto y que los estadounidenses están a salvo. Pero en realidad la población estadounidense correrá más peligro con la muerte de Saddam”.
Numerosas naciones europeas manifestaron su oposición a la condena a muerte — entre ellas Francia, Italia, Holanda, España y Suecia — y una prominente figura de la oposición italiana pidió al continente que presione para que la sentencia sea cambiada a una prisión perpetua.
En el mundo árabe, la reacción fue variada. Algunos musulmanes consideraron a la sentencia como una justicia divina, pero otros la denunciaron como una farsa y dijeron que Irak tiene más violencia ahora que durante el gobierno de Saddam.
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