El gobierno colombiano aseguró que no dará “ni un paso atrás” frente a los actos de violencia por el reparto de tierras y reiteró su denuncia de que hay infiltrados de las FARC entre los grupos indígenas que manifiestan su protesta.
Uribe ordenó la compra de parcelas
El presidente colombiano, Álvaro Uribe, ordenó comprar las tierras que los pueblos indígenas del departamento de Cauca, en el suroeste del país, reivindican como suyas, para detener las protestas que se han extendido por casi todo el país, pero los disconformes rechazaron la oferta por considerar que ello no resuelve el conflicto agrario.
“El problema no es solamente en el Cauca. Hay 400.000 indígenas en todo el país que no tienen tierra”, manifestó el presidente de la Organización Nacional Indígena de Colombia, Luis Evelis Andrade.
Horas antes, Uribe había prometido comprar los terrenos y envió a la ciudad de Popayán, capital de Cauca, a los ministros de Interior y Justicia, Fabio Valencia; Protección Social, Diego Palacio, y Agricultura, Andrés Felipe Arias, para negociar con los líderes indígenas.
Infiltración guerrillera
Sin embargo, los ministros reiteraron que las protestas están infiltradas por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, acusación que los pueblos indios niegan.
“Todos vemos cómo detonan explosivos. Si eso no es terrorismo, ¿entonces qué es? Parece que una mínima parte de esa comunidad ha permitido una infiltración terrorista”, aseveró Felipe Arias el miércoles pasado.
Seguirán las movilizaciones
“Las autoridades indígenas han decidido continuar el proceso de movilización hasta alcanzar los objetivos propuestos”, señaló un comunicado de los nativos. Para los indígenas, “la falsedad, el terror y el engaño son actitudes constantes del Presidente (de Colombia, Álvaro Uribe) y del Gobierno Nacional, razones que impiden la más mínima confianza para poder realizar diálogos y llegar a acuerdos que tengan credibilidad”, comentaron los indígenas en un comunicado.
La viceministra del Interior, María Isabel Nieto, pidió a las comunidades reconsiderar la que llamó “posición férrea” expresada en el comunicado. La continuación de la protesta ya había sido anunciada el sábado por el presidente de la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic), Luis Evelis Andrade.
La fuerza pública no retrocederá
Uribe fue enfático al señalar que la fuerza pública “no se moverá un milímetro” de las zonas donde se han registrado violentos choques con los indígenas.
“La responsabilidad la asumo yo como Presidente. La Policía y el Ejército no se moverán un milímetro de La María. Ese sitio estaba usándose como lugar de logística para acciones violentas”, dijo Uribe durante el consejo comunitario de Gobierno celebrado en el municipio de Quetame, Cundinamarca.
“La disculpa de que porque se es indígena se aplica una justicia propia debe acabarse”, agregó Uribe, quien desmintió que la Policía hubiera protegido a civiles que presuntamente dispararon contra los nativos.
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