Política

Se estancan las negociaciones por el gas y crece la amenaza de desabastecimiento en Europa

Rusia advirtió a Bielorrusia que dejará de enviarle el fluido para su consumo si no acuerdan un aumento del precio antes del fin de semana. Pero el gobierno bielorruso respondió amenazando con cerrar los gasoductos que van desde Rusia a la Unión Europea. Polonia y Alemania serían los principales afectados. Un conflicto similar se registro el año pasado entre Rusia y Ucrania.

Gazprom amenaza con interrumpir el servicio a Bielorrusia como hizo con Ucrania a comienzos de año.
Las negociaciones entre Rusia y Bielorrusia sobre el precio del gas continúan estancadas, al acercarse el plazo límite impuesto por Moscú para cortar el gas a Minsk, lo que podría afectar el suministro de Europa Occidental. Por Bielorrusia circula el 22% del gas ruso que va hacia Europa. Polonia y Alemania serían los dos principales afectados por el riesgo de un nuevo capítulo de la “guerra del gas”.

A fines de 2005, el conflicto fue entre Rusia y Ucrania, por donde transita el 78% del gas ruso hacia Europa. Aquel episodio fue interpretado como una represalia política de Moscú por la Revolución Naranja de 2004, un movimiento popular que no contaba con la venia del Kremlin.

Los rusos piden por cada 1.000 metros cúbicos de gas 75 dólares más 30 dólares en acciones de la empresa bielorrusa que gestiona los gasoductos en dirección a Europa, Beltransgaz. Sin embargo, Bielorrusia dice que pagará como máximo 75 dólares por cada 1.000 metros cúbicos. Actualmente, paga 46,68 dólares por el gas ruso.

“Los contactos continúan”, declaró el vocero de Gazprom, Serguei Kouprianov, al periódico argentino, Clarín, quien indicó que un representante bielorruso se encuentra actualmente en Moscú y se negó a dar más precisiones.

El pulso que mantuvieron el pasado mes de enero Rusia y Ucrania provocó problemas en el abastecimiento de países como Bulgaria, Rumanía, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia, la República Checa, Alemania, Austria, Hungría, Italia y Francia. Lo sucedido deterioró seriamente la imagen de Rusia como socio comercial y, en menor medida, también de Ucrania. De repetirse ahora la misma situación con Bielorrusia, la envergadura de los cortes sería mucho menor, pero perjudicaría de igual forma la reputación de Rusia.

Es previsible que a Alexánder Lukashenko, el último dictador de Europa, denostado por todos los países de Occidente, le dé lo mismo el impacto que pudiera tener la crisis. Los expertos ya han advertido que una nueva haría perder más dinero a Gazprom que el que pueda ganar con la subida de precios que pretender imponer a Bielorrusia.

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