Fueron las palabras de la Profesora María José Pérez del Pozo, Profesora de RRII de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM quien junto a la profesora Concepción Anguita también docente de RRII de la Facultad de Ciencia Política hablaron en exclusiva con DIARIO EXTERIOR sobre las características del Plan Bolonia que actualmente despierta más detractores y opositores que partidarios del nuevo sistema.
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Esta situación de educación tutorial y de mayor participación del alumno en clases y fuera de ellas, implica necesariamente reducir el número de alumnos por clases ya que con una clase masiva de por ejemplo 100 alumnos, será imposible impartir este tipo de educación.
La reducción de alumnos por clases plantea varios inconvenientes, que de momento no han encontrado una solución unívoca. Para que el aprendizaje sea realmente permanente en términos de Bolonia, las aulas no podrán contener más de 40 por clase.
“Este es actualmente uno de los mayores problemas que enfrenta el futuro sistema educativo. Si se ponen exámenes de ingreso y no se multiplican los cursos, habrá mucha gente que quede fuera y deba recurrir a la educación privada o, llanamente, deje de estudiar. Por otro lado, si se multiplican los cursos, habrá problemas edilicios y un notable incremento presupuestario. Para que haya varias aulas con 40 alumnos, se necesitan varios profesares, y eso incrementa los costos de por sí reducidos en el área de educación” señaló Anguita.
“Se incrementarán las aulas, pero esto tendrá su correlato económico. Habrá faltantes de aulas y un notable incremento respecto a recursos materiales y humanos. El plan Bolonia implicará una reestructuración edilicia en la mayoría de las aulas a los efectos de poder trabajar de esta nueva forma. No se necesitarán ya aulas donde las ubicaciones estén de cara al docente que da una clase magistral” señaló por su parte Pérez del Pozo.
Uno de los objetivos de la reforma universitaria iniciada en la Declaración de Bolonia es recapitalizar la Universidad Pública, lo que implica una profunda revisión de las vías de financiación, que finalmente dependerá en mucho de empresas privadas y/o de un incremento en el precio de las tasas de los créditos, lo que simultáneamente implica pasar de un sistema público a un sistema mixto.
Esta cuestión ha despertado también importante manifestaciones de rechazo, principalmente en los alumnos y docentes de las carreras humanísticas que plantean que las empresas de una u otra forma terminaran influyendo en el desarrollo curricular de esas carreras y que las mismas pueden desaparecer.
“Las empresas no incidirán ni tendrán participación directa en el diseño y desarrollo de cada materia curricular. Lo que sí habrá son convenios de prácticas y ahí lo que puede suceder –que siempre pasa- es que aquellos alumnos con orientaciones menos relacionadas con técnicas o necesidades actuales del mercado, tengan pocas posibilidades o menos posibilidades que aquellos otros cuyas asignaturas están relacionadas a internet, nuevas tecnologías, economía, física, etc” señaló Anguita.
Finalmente ambas profesoras plantearon sus posturas respecto al Plan Bolonia, su efectividad, necesidad y conveniencia de implementarlo.
“El cambio es necesario y positivo respecto a que tendremos alumnos más preparados y más competitivos. No se si es el momento, pero es necesario. Plantea una gran revolución respecto a lo que teníamos y habrá que adaptar el plan Bolonia a la realidad española y a los recursos disponibles. Hay que empezar y en la práctica ir adaptando el plan, es necesario un periodo de adaptación, no sólo para los alumnos, sino también para los profesores” señaló Pérez del Pozo.
“El plan Bolonia es positivo, en el sentido de que los alumnos saldrán mucho más preparados, sabrán hablar, pensar y serán premiados todos aquellos que se lo merezcan claramente. Actualmente el sistema educativo no premia el esfuerzo ni la capacidad individual del alumno. Muchas veces nos encontramos con alumnos que no saben expresarse porque nunca se les exigió una exposición y ahí se evidencia mucho la diferencia entre un alumno español y un extranjero. En el sistema educativo actual se estudia para el examen, pero luego no se retiene esa información porque no se ha reflexionado sobre ella” señaló Anguita
“Como negativo también es necesario remarcar que muchos quedarán a fuera. Los más preparados o los que se exijan más no tendrán inconvenientes, pero aquellos que no lo hacen, quedarán fuera de Bolonia. Esto también plantea la necesidad de prever una nueva reforma en el sistema de educación secundaria. Si en la universidad se exigirá mayores habilidades y altos grados de reflexión, la secundaria deberá exigir lo mismo pero en su nivel, para que sea un espacio de preparación y no una bisagra en el nivel educativo” finalizó Anguita.
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