Pensamiento y Cultura

“Tantos días felices” de Laurie Colwin

Autora de novelas, libros de relatos y ensayos, Laurie Colwin (1944-1992) se especializó en retratar la vida de la clase media neoyorquina. Se la suele considerar una Jane Austen moderna. Tantos días felices se publicó en 1978 y es una síntesis de toda su literatura.

Sorprende, de entrada, que aunque publicada a finales de la década de los setenta, la novela es plenamente actual en su estilo, en sus personajes y en la narración de la vida de sus protagonistas. Cuenta la relación entre dos primos lejanos, Guido y Vincent, que vuelven a encontrarse en Nueva York años después de finalizar sus estudios, cuando los dos estrenan la treintena y sus aspiraciones amorosas han cambiado después de años de sucesivas y ocasionales aventuras con poco recorrido.

Guido dirige ahora una fundación familiar, la Fundación Carta Magna, dedicada a financiar una revista de arte y diferentes proyectos que sirvan para embellecer los espacios públicos. Vincent ha estudiado en Londres y en el MIT y ahora se dedica, en el Consejo de Planificación Urbana, a la gestión de residuos y materiales de reciclaje.

La novela adopta la perspectiva de estos dos personajes. Tras las presentaciones de los protagonistas, Colwin se centra, en primer lugar, en contar el romance y matrimonio de Guido con Holly, una joven a la que conoce por casualidad y de la que se enamora perdidamente, aunque al principio parece que por los caracteres de los dos es imposible que encajen. Por su parte, Vincent, también con muchas relaciones de usar y tirar a sus espaldas, se enamora de una compañera de trabajo, Misty, quien no se lo pone nada fácil.

La novela describe de manera certera las vidas de unas personas cuyo horizonte vital no parecía ir dirigido al matrimonio. Se muestra el proceso de enamoramiento, los problemas y dificultades, las diferencias psicológicas y de carácter, todo ello en un contexto laboral y social muy actual. También resultan muy convincentes los personajes secundarios, procedentes del mundo empresarial y del universitario y representantes de estilos de vida que, en ocasiones, los hacen esclavos de la libertad que parecen propugnar. Hay una veta irónica de la autora al escribir sobre algunos de ellos.

Guido es una persona seria y responsable, trabajadora, muy racionalista en sus actitudes y observaciones; por su parte, Holly es una mujer insegura a la que le cuesta asimilar lo que está viviendo y cómo le ha cambiado la vida. Por su parte, Vincent es un optimista vital que contagia su natural y honesta inclinación a ver todo de manera positiva, también su amor por Misty y sus primerizos desplantes. Misty es el personaje más complicado, pues para ella la vida es un constante campo de batalla donde todo es problemático, también el amor y la amistad, aunque se trate en su caso de una estrategia arisca para ocultar su sensibilidad.

Tanto Guido como Vincent, cuando hablan de sus respectivas esposas, se sienten “perplejos, exhaustos, mareados, descolocados”, pues no acaban de entender muy bien algunas de sus reacciones y apreciaciones. La novela es un buen cuadro sobre el matrimonio y la relación entre hombres y mujeres, pero en un contexto social sin trascendencia y de moral sexual relajada. Sin embargo, todos aspiran a un auténtico y sólido amor, y tienen en alta estima el compromiso matrimonial.


Este artículo está en Aceprensa

Autor: Laurie Colwin

Libros del Asteroide.
Barcelona (2015).
264 págs.
19,95 € (papel) / 11,99 € (digital).
Traducción: Marta Alcaraz

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