Política

Verguenza y dolor

Todavía para Europa y España existe una colonia en América donde la exclavitud impera

Editorial
Produce verguenza y dolor que el ministro de exteriores de la dictadura castrista, dura ya 45 años, se pasee por la Europa democrática predicando talante, dialogando y dando consejos. Nos asegura que el régimen tendrá gestos claros si la UE elimina sus sanciones y medidas restrictivas. En ese caso sus promesas parecen indicar que Castro liberará a alguna persona que sufre sanciones, prisión y “medidas” contra su libertad, impuestas por pensar distinto, ser distintos o querer para su patria y para ellos y los suyos democracia y libertad.

Produce verguenza y dolor que en esta Europa y en esta España tan europea sólo unas decenas de exiliados, sin razón alguna que lo justifique, se atrevan a expresar públicamente su rechazo a un régimen que viola diaria y sistemáticamente los derechos humanos en general y los más elementales derechos de personas humanas. Personas que tienen nombre y apellidos concretos. Son personas con identidad propia y no sólo parte de un concepto retórico. Son uno y dos, y setenta y cinco y cientos y miles y hasta millones.

Produce verguenza y dolor que la libertad de las personas, en esta Europa y en esta España nuestra, pueda ser usada como moneda de cambio. Nos dirán que es el camino de la estrategia y la política de las cosas y nos recordarán que defender y exgir con firmeza libertad y democracia para las personas, también en Cuba, no está reñida con el talante negociador, conciliador y el diálogo abierto, franco y civilizado. Entonces sabremos que todavía para Europa y España existe una colonia en América donde la exclavitud impera, se alienta y protege, donde la libertad de las personas se negocia, se compra y vende, se rescata y trueca.

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