Política

Europa aumenta la producción de carbón a pesar del “discurso climático”

El retorno al carbón en Europa entra en contradicción con su apuesta por las energías alternativas

Por la crisis del combustible
La mayor productora italiana de electricidad, Enel, está convirtiendo su enorme planta de combustible a carbón, generalmente más contaminante.

E Italia no es la única en su giro hacia el carbón. Presionada por la demanda, los precios del petróleo y la aversión a la energía nuclear, los países europeos programan poner en funcionamiento más de 50 plantas en las próximas cinco décadas.

En Estados Unidos

En Estados Unidos la creacion de nuevas plantas de carbón es menos problable, debido a la dureza de los permisos regulatorios, y a que la energía nuclear aún es una alternativa. De 151 propuestas en 2007, más de 60 han sido desaprobadas por el gobierno. Otras tantas se encuentran frenadas en los juzgados.

Mientras, las economía en expansión de China e India, donde el carbón es una fuente de energía vital, la reducción de emisión de carbono sigue siendo un desafío. Pero el retorno al carbón, aún en la conciente Europa, despertó la alarma en los ambientalistas que advierten que se está siguiendo una trayectoria desastrosa.

Contradicción fundamental

El retorno al carbon en Europa aparece en contradicción con el llamado Programa Decarbit, que prevé la captura de grandes masas de carbono a través de la precombustión.

El método consiste en separar el carbono del combustible antes de que se queme en las calderas o en las turbinas de gas, que es el paso en que se forma el CO2. Para combustibles sólidos, como el carbón, hay que gasificarlo hasta convertirlo en monóxido de carbono e hidrógeno. El monóxido de carbono se trata con agua para conseguir CO2.
 
Este gas se separa, y es capturado, dejando como combustible el hidrógeno, que tiene la ventaja de que al quemarse produce sólo vapor de agua. En caso de que el combustible sea gas natural, es necesario un reformado catalítico de los hidrocarburos, y a partir de ahí se seguiría un proceso similar.

Este progreama fue anunciado hace pocos días por el Departamento de Investigaciones Energéticas de la UE con el apoyo de científicos y expertos noruegos. Entre sus premisas figuran la construcción de entre 10 y 12 plantas de tecnología de punta para la reconversión de gases.

Las contradicciones en la orientación de la política energética europea dejan estos impulsos en evidencia. El ejemplo de Italia es un indicio del dilema energético actual en la que Europa se debate entre “lo que se dice” y lo que “realmente sucede”.

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