Economía y Sociedad, Política

¿Quién es Edmund Phelps, Nobel de Economía 2006?

Con este premio, la Universidad estadounidense de Columbia iguala a Harvard con 4 premios Nobel de Economía y siguen pugnando por igualar el récord de 9 que tiene Chicago. En suma, la economía sigue siendo terreno estadounidense, siendo destacable que todos los premios Nobel de Ciencias en 2006 correspondieron a investigadores de EUA.

Carlos Goedder, miembro de Cedice Libertad, examina los antecedentes del pensador estadounidense
El 9 de octubre se ha anunciado el Premio Nobel de Economía, correspondiente al profesor estadounidense D. Edmund S. Phelps (nacido en 1933) de la Universidad de Columbia. El dictamen del jurado de la Real Academia Sueca de Ciencias que otorgó el galardón ha sido que el prof. Phelps es acreedor de esta honra “por su análisis de los intercambios dinámicos en la política macroeconómica”. En esta breve secuencia de dos entregas el propósito es hacer inteligible la importancia del trabajo del Dr. Phelps y además reseñar su reflexión más reciente sobre las Instituciones del Capitalismo.

Sin dejar de señalar que el hombre está de suerte: le ha tocado solito el premio por el equivalente a 1.400.000 USD, algo que ocurre por primera vez en el Siglo XXI.

Con este premio, la Universidad estadounidense de Columbia iguala a Harvard con 4 premios Nobel de Economía y siguen pugnando por igualar el récord de 9 que tiene Chicago. En suma, la economía sigue siendo terreno estadounidense, siendo destacable que todos los premios Nobel de Ciencias en 2006 correspondieron a investigadores de EUA.

Phelps y el estudio del Mercado Laboral
El comentario más completo y didáctico sobre la obra de Phelps, en idioma inglés, está en el sitio web de la Academia de Ciencias Sueca, www.kva.se También en la página de Internet que el prof. Phelps tiene en Columbia, www.columbia.edu. Y aún más divulgativa es la reseña del Wall Street Journal (www.wsj.com). Acá se emplean y citan estas fuentes.
Phelps se ocupó de entender los fundamentos económicos de una relación estadística formulada por el prof. A.W. Phillips, analizando información sobre desempleo y salarios en el Reino Unido entre 1861 y 1951 (The Economist, 30/09/2006). La “curva de Phillips” sugería una relación negativa entre inflación y desempleo. Nada es gratis: reducir el desempleo tendría que ir acompañado de un aumento en el nivel de precios. Mayor cantidad de gente empleada se correspondía con un sobrecalentamiento de la economía y subida de precios. La política económica de los años sesenta se concentró en elegir qué hacer: subir tipos de interés y bajar gasto fiscal para bajar precios y elevar desempleo… O abaratar el costo del dinero y elevar el gasto público para crear empleos, sabiendo que los precios subirían.

El problema de la curva de Phillips es “que era una relación puramente estadística. Se carecía de un vínculo claro con las teorías microeconómicas sobre el comportamiento de las empresas y los hogares”. Phelps quería explicar cómo las decisiones individuales (lo microeconómico) pueden generar los resultados agregados (macroeconómicos) de inflación y desempleo. El propio Phelps señala “El problema fue que quise reconciliar microeconomía y macroeconomía.”

Esta inquietud resultó en un estudio de cómo las empresas toman sus decisiones de contratación en el mercado laboral. Este estudio microeconómico del mercado laboral es el eje del trabajo de Phelps sobre la curva de Phillips. Y una de sus consecuencias más interesantes es modelar en el ámbito microeconómico el problema del desempleo y la retención de personal:
“En los modelos ´micro-macro´ de Phelps, la obtención del equilibrio en los mercados – queriendo decir con esto que las expectativas de los participantes son consistentes con sus acciones – no significa necesariamente que se elimine el desempleo, ni siquiera el desempleo involuntario. En un estudio de 1968, las empresas de la economía confrontan un problema, la rotación costosa de su personal, siendo que la política salarial de la compañía se propone equilibrar los gastos de la nómina contra el costo que genera la rotación de empleados. En el recorrido hasta el equilibrio, el salario en cada nivel es generalmente un ´salario de incentivo´, es decir, un salario que es más que suficiente para contratar [y retener] a los empleados; pero esto resulta en un ´racionamiento laboral´ y en desempleo involuntario como consecuencia”.

Las empresas que contratan trabajo son vistas como tomadoras de decisiones que están cotidianamente comparando los salarios que pagan a sus empleados con las compensaciones que ofrecerán a nuevos trabajadores, haciendo una estimación sobre los salarios que otras compañías pagarán. Esta aproximación al mercado laboral con sus fundamentos microeconómicos sustentó la corriente denominada “Nueva Macroeconomía Keynesiana”, consiguiendo explicar algo que quedó inconcluso en el trabajo de D. Keynes en 1936: cómo puede persistir el desempleo aún en tiempos de que hay aumento de demanda agregada (consumo e inversión).

Si la compañía estima erradamente que los salarios que pagarán sus competidores son mayores, elevará sus propios salarios para nuevas contrataciones. Esto conducirá a que sus empleados actuales renuncien y se vayan, al ver que a los nuevos les pagan más. Lo peor del caso es que estos desempleados verán que en la competencia pagan menos, incluso menos de lo que ganaban antes, motivando a seguir buscando empleo. Entretanto, la compañía que erró su pronóstico vera subir el costo por rotación de personal y las salidas crecientes de empleados antiguos pueden motivar la errónea creencia de que aún pagan insuficientemente y, como no, a que deben elevar precios para mantener sus márgenes.

Una percepción de que los salarios y precios serán mayores puede en realidad terminar causando un desempleo creciente y mayor inflación… Algo inadmisible en el modelo macroeconómico de que mayor demanda agregada reduciría el desempleo.

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