Política

Aborto e inmigración retrasan en la Cámara de Representantes la reforma sanitaria de Obama

Los líderes demócratas en la Cámara de Representantes de EEUU presentaron la semana pasada un proyecto de reforma sanitaria de 1.990 páginas con el que trataban de contentar a todos sus compañeros de partido, desde los más izquierdistas a los moderados. Sin embargo, todavía no han puesto fecha al debate sobre la misma debido a que el aborto y la cobertura a los inmigrantes divide todavía al grupo frente a un proyecto de diez años y con un coste de 1.200 millones de dólares.

Costaría 1.200 millones de dólares en diez años

Aunque la reforma sanitaria que, en caso de aprobarse en las dos cámaras del Congreso de EEUU, llevaría a cabo la Administración Obama difiere de los planes iniciales del presidente, el Partido Demócrata y el propio presidente estadounidense podrían presentarlo como una victoria. En caso contrario, sería la derrota más contundente sufrida hasta ahora por el inquilino de la Casa Blanca.
 
Por este motivo, se ha desarrollado un nuevo plan de reforma a partir de tres proyectos diferentes elaborados por otros tantos comités durante el verano. El texto trata de contentar, aunque sin satisfacer todas sus exigencias, a los miembros de la Cámara de Representantes más izquierdistas pero sin causar el rechazo de sus compañeros del sector moderado del partido. A pesar de que el texto se presentó con gran publicidad, se evita dar una fecha concreta para del debate debido a que quedan dos cuestiones claves que siguen siendo motivo de fractura.
 
Ambos sectores demócratas no se han puesto de acuerdo todavía en cómo afecta esta reforma al aborto y a la cobertura a inmigrantes indocumentados. Sobre la interrupción voluntaria del embarazo, los legisladores del partido de Obama contrarios al aborto exigen que el texto indique de forma clara y que no dé lugar a interpretaciones que el dinero público no podrá ser utilizado para cubrir los gastos de un aborto.
 
En cuanto a la inmigración, todos los miembros de la Cámara de Representantes están de acuerdo en que la reforma no dé cobertura sanitaria con dinero federal a los extranjeros que se encuentran de forma irregular en el país. El problema radica en que un sector de los legisladores considera que debe aclararse cómo puede la Administración certificar el estatus legal de un inmigrante que solicite atención médica pública o un subsidio de salud.
 
Desde la dirección del grupo demócrata, que tiene 256 miembros frente a 177 republicanos y dos puestos vacantes, se asegura que disponen de los 218 votos necesarios para sacar adelante la reforma en la Cámara. Sin embargo, siguen postergando el debate y dicen que este podría celebrarse esta semana o a principios de la que viene.
 

En lo que sí hay acuerdo en las filas demócratas es en otros puntos del proyecto. La reforma contempla que un nuevo requisito de que todos consigan seguro, además de subsidios para ayudar a la gente de menores ingresos a pagarlo. A las empresas se les obligaría a asegurar a sus trabajadores, y las compañías de seguros ya no podrían rechazar clientes debido a enfermedades preexistentes.

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