Pensamiento y Cultura

Al final, todo estará a punto, ante el asombro general

Hace un año pocos apostaban por la capacidad de Grecia para estar a la altura y tener todo preparado para la gran cita de los Juegos. Al final, han aprobado con nota.

INSTALACIONES
Estos juegos ya han sido bautizados como los de la seguridad y la lucha
contra el dopaje, pero también podrían haberse presentado bajo el lema “nada es
imposible”. En el año 1997, cuando Atenas fue proclamada sede de los primeros
juegos de este milenio, fueron muchos os escépticos que consideraron que no
estarían al nivel.

Cumplir las exigentes demandas y no quedar por detrás
de organizaciones brillantes como Barcelona o Sydney era una tarea difícil. Esta
última sede había fijado un nivel de gigantismo inédito y comercialización
abrumadora.

Un milagro

Sin
embargo, hoy todos pueden afirmar, no sin una sonrisilla de sorpresa en la cara,
que los griegos han estado a la altura. Sin ir más lejos, la asamblea del COI se
ha confesado estupefacta ante el “milagro” logrado por el Comité Organizador de
los Juegos de Atenas (ATHOC), que ha cumplido finalmente con todos sus
compromisos, algo con lo que el organismo no podía “ni soñar” hace un año.


Es más, tan claro tenían desde algunas instancias que la organización
iba a ser un fracaso que incluso se pidieron disculpas, como el es caso del jefe
de los comités olímpicos europeos, el italiano Mario Pescante que pidió
“disculpas de todo corazón por mi pesimismo inicial”.

El elogio de Samaranch

El ex presidente del COI,
José Antonio Samaranch también ha elogiado las condiciones de la capital de
Grecia y comentó a un grupo de periodistas que los anfitriones terminarán por
sorprender al mundo por su capacidad organizativa.

“Estoy sinceramente
muy impresionado, en especial con la Villa Olímpica que para mi es la mejor de
todas las que he visto en mi vida”, destacó. Samaranch dijo que es apreciable la
intención de concebir instalaciones con un toque distinguido de arte, “para
remarcar que estamos en Grecia, donde nacieron los Juegos Olímpicos”.


Un trabajo titánico

La alcaldesa
de Atenas, Dora Bakoyannis, se ha mostrado un poco dolida por la poca confianza
depositada en ellos, “hemos recibido muchas críticas injustas pero ahora, al
igual que en la Eurocopa, podemos probar al mundo que con unidad y determinación
los griegos podemos lograr cualquier cosa”.

Y es que la meta que se
trazaron los hijos de Zeus fue monumental y el trabajo titánico: se han
edificado o renovado en su totalidad 35 instalaciones deportivas, algunas como
el nuevo Estadio Olímpico con un coste excesivo. Además, han tenido que
construirse líneas de metro, autopistas, una red de tranvías y otra de tren
rápido, y un aeropuerto.

Todo esto ha tenido un precio altísimo, que
sumado al gasto de un aparatoso dispositivo de seguridad, se eleva, según los
cálculos, a 7.200 millones de dólares. La presidenta del Comité Organizador,
Gianna Agelopoulou, llegó a reconocer en alguna ocasión que los gastos se les
“habían ido de las manos”.

También aumenta la
deuda

Esto ha tenido un efecto secundario fácilmente deducible: el
país se ha sumergido en una deuda de las que las estadísticas oficiales estiman
que no podrán salir en, al menos, 11 años.

Ahora muchos se preguntan qué
sucederá con las obras una vez terminado los Juegos. El Partido Comunista
Griego, tercera fuerza política en el país, exige se conviertan en instalaciones
públicas para el disfrute de los ciudadanos y el desarrollo del deporte
nacional.

Sin embargo, son muchos los que temen que las obras queden en
manos de las grandes empresas privadas constructoras. La idea de las ganancias
en medios oficiales se ha ido disipando, según declaraciones de funcionarios, y
prevalece el temor de las grandes pérdidas.

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